Cuatrianiversario: parece que fue ayer


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En el mundo del espectáculo gustan mucho de las celebraciones. Fiesta, Feliz navidad, La boda de mi mejor amigo y hasta Cumpleaños sangrientos se celebran, tanto dentro como fuera de las tablas. Cualquier excusa es buena para calzarse los tacones, ponerse unas lentejuelas y echarse unos bailes. Faltaría más.

En nuestro teatro, por supuesto, no íbamos a ser menos. Por eso hoy me coloco la boa de plumas sobre la toga, me subo a unos tacones con lentejuelas y me dispongo a celebrar el cuarto cumpletogas toguitaconado. Como debe de ser.

Ya es el cuarto año que comparto toga, tacones y escenario con quien me honra con sus visitas, ya más de 300.000, con sus  5500 seguidores en la fanpage de facebook   Y, tacita a tacita, ya van más de cuatrocientos estrenos, que hay que ver que cansina puedo llegar a ser, aunque, como dije, mi madre prefiera llamarlo tenacidad. Y este año, con premio extra, esa nominación a los premios 20 blogs que me hicieron tan feliz. Y que, por supuesto, me animan a seguir. Que me esperen al año próximo, que allá voy.

Ya conté en el primer y segundo cumpleaños toguitaconado cómo surgió la idea de este blog, así que no me voy a repetir. Como no voy a repetir el repaso de los temas tratados, a los que dediqué la fiesta del tercer aniversario. Porque el año ha dado ya mucho de sí en nuestra Toguilandia. Y merece la pena recordarlo.

Cuando celebramos el tercer aniversario, todavía seguíamos en aquello de La vida sigue igual y pensando que, por mucho que nos quejáramos, pocas cosas cambiarían. Pero como la realidad siempre supera a la ficción, mientras seguíamos peleando con la falta de medios y la falta de voluntad, nos llegó el Tornado de acontecimientos.

Primero fueron las movilizaciones, esa patada encima de la mesa por la que desde Togulandia dijimos que ya estaba bien, que había que hacer algo. En cumplimiento del plan preconcebido –como si de un delito continuado se tratara- o aprovechando idéntica ocasión, continuamos con la huelga , la segunda a la que nos lanzamos en la carrera fiscal y la tercera para los jueces, con un amplio seguimiento que dio cuenta de lo grave del caso. Prueba de ello es que la actual ministra de Justicia, por entonces fiscal y consejera, secundó los paros, como tantos y tantas compañeras. No se pueden conocer las cosas más de primera mano en el Ministerio.

Y a eso iba, precisamente. De pronto, cuando ya nos estábamos resignando a que el ministro de nuestras últimas desdichas iba a eternizarse, llegó el Terremoto. Una moción de censura sacudía la política española y, por supuesto, la Justicia no podía ser ajena a ello. Y, de pronto, una Ministra Fiscal, una Fiscal General del Estado Fiscal, y un secretario de estado de Justicia Fiscal también. Un hat-trik de nuestra carrera tan sin precedentes en nuestra historia que me perdonaréis que ponga chauvinista, pero mi fiscalita interior no me perdonaría que no lo hiciera. Un equipo que conoce bien la casa y en el que he depositado todas mis esperanzas, o al menos muchas de ellas. Espero ansiosa esa derogación del límite de instrucción tan reclamada, y un aumento de plazas en las convocatorias que ya se ha empezado a vislumbrar. Y también que revisen ese engendro llamado productividad y todos los absurdos  con que nos obligan a bregar. Pero tiempo al tiempo. Roma no se hizo en un día

También hemos dado pasos importantes en igualdad. Además de un gabinete más que paritario, con una ministra de Justicia entre sus filas, contamos con la segunda Fiscal General del Estado. Un paso importante. A ver si la carrera hermana toma nota, que ya le ganamos por 2/0, sin penalty ni prórrogas. Ojala este año no se repita la foto multicorbata a la que nos han acostumbrado cada apertura del año judicial.

Y no me olvido de otro de los hitos importantes de este pasado año, el 8 de marzo, el dia de la mujer este año fue especial. Una salida masiva a la calle reivindicando una igualdad tantas veces postergada, y una huelga feminista que algunas secundamos desde Toguilandia. Y me vine tan arriba que hasta mis queridas fallas las celebré desde los tacones con un cuento sobre igualdad y violencia de género.

Y, como de todo hay en botica, también ha sido el año en que nos hemos enfrentado, más que nunca, a la opinión de la calle. Hemos tenido que asumir que también cabe la crítica respecto a nuestro mundo, y que hay que bregar con el descontento y soportar los juicios paralelos  y tratar de sacar de ello, como de todo, su parte positiva. Aunque cueste.

Para acabar, no puedo dejar de nombrar un acontecimiento en mi vida toguitaconada. Las bodas de plata de mi promoción de fiscales, un evento inolvidable por lo que suponía y por cómo se desarrolló. Gracias de nuevo a quienes lo hicisteis posible. Y a por veinticinco años más.

Así que ahora os dejo, sin olvidar el aplauso para todos y todas mis lectores. Esto no tendría sentido sin vuestra presencia. Me retiro a soplar la tarta toguitaconada que me ha regalado, una vez más @madebycarol1 con su deliciosa ilustración. Gracias por aportar tanto a este blog con tus imágenes. Y ahora…a celebrarlo. Os espero para soplar las velas.

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