Microrrelatos


Y llegó el mes de julio

El calor es lo único que sigue igual que siempre, mientras nos adaptamos a esta nueva normalidad que hace todo tan anormal.

Esta semana cuatro micros más, ilustrados una vez más por @madebycarol

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EL TERCER CRIMEN
Era su tercer asesinato, a pesar de que solo tenia 27 años
El primero fue el de una anciana, y salió bien
El segundo, de una pareja de mediana edad, resultó impecable
Ahora se enfrentaba al más difícil todavía, el de un bebé y su madre adolescente
Estaba nerviosa, no podía fallar esta vez
Ser fiscal seguía pareciéndole apasionante

 

MALDITOS SEAN

Luis se quitó la mascarilla y abrazó a aquella chica tan mona. A sus veintipocos, nada podía pasarles

También Maria se creía inmune, y, como no le gustaba Luis, fue hacia Alejandro. Se quitó la mascarilla para que él apreciara su sonrisa.

Alejandro se libró de María con dos besos y fue en busca de Clara.

Luis, María, Clara y Alejandro entendieron todo cuando no volvieron a ver a sus abuelos.

Pero ya era tarde

 

 

LÁGRIMAS A DESTIEMPO

Cuando murió su madre no lloró demasiado, a pesar de haberse dedicado en cuerpo y alma a su cuidado. Casi lloró más al percatarse de que se sentía tan liberada que tenía ganas de gritar.

Fue después de eso cuando leyó todas aquellas novelas algo subidas de tono que sus amigas le recomendaron para que se animase. Contagiada de su espíritu. Se fue a vivir a la comunidad aquella, que creyó que sería lo más parecido a las comunas de su juventud desaprovechada. Vivir en uno de aquellos sitios era algo que siempre anheló en secreto.

Al principio, se sintió decepcionada. No encontró el amor libre que imaginó ni el sexo que creyó desear. Pero, en cuanto comprendió descubrió el cariño, algo tan desconocido para ella como lo demás, lloró de alegría. Y derramó todas las lágrimas que había dejado pendientes.

 

 

EL LAZO

Solo tenía que apretar y acabaría con ella
La infidelidad tenia un precio, y el miedo a que volviera a hacerlo, un remedio.

Y apretó el lazo con todas sus fuerzas

 

Empieza la nueva normalidad con la semana del Orgullo

Apenas una semana y ya parece todo casi como antes. Aunque el bicho sigue acechando y no podemos bajar la guardia… ni las mascarillas

Y, como la vida sigue, aun sin esas cabalgatas de siempre, hay que celebrar el orgullo LGTBI, porque además de conmemorar la diversidad, hay que seguir reivindicando, que todavía queda camino. Y nada mejor que, una vez más, la ilustración de @madebycarol

También el primero de los micros pretende ser un canto a la diversidad. Los tres restantes, valga la redundancia, de diversos temas.FB_IMG_1593281435833

REVANCHA

Mientras escuchaba el larguísimo aplauso del público, puesto en pie en el teatro más grande de la ciudad, no pudo evitar esbozar una sonrisa triunfal.

Si el hecho de ver en primera fila a aquellos dos individuos era satisfactorio, más lo era aún saber que no habrían podido asistir si él no hubiera pagado la entrada.

Fue un momento tan mágico que, aunque no pudo compensar todo el tiempo de colegio que padeció sus burlas, estuvo cerca de hacerlo.

El niño al que llamaban cada día “maricón” por fin tomó la revancha.

Su pareja, entre bambalinas, también sonreía feliz.

 

 

NI UNA GOTA DE SANGRE
Fue una operación limpia. Al final, resultó una buena decisión escoger la navaja en lugar de la cuchilla

No derramó una sola de sangre para deshacerse de él
En apenas quince minutos, el hipster que vivía en mi casa pasó a mejor vida
Sin la barba, yo era otra persona

 

LIBRE

Su primer despertar en la nueva normalidad fue entre paredes blancas y pijamas verdes. Abrió los ojos y se aferró a la vida. Esa vida que él estuvo a punto de arrebatarle cuando supo que quería marcharse

El miedo no le paralizaría. Podría quitarle la vida, pero nunca le quitaría su libertad

 

DEBUT

Siempre soñé con subirme a un escenario y cantar

Tuvo que pasar una vida entera para conseguirlo, pero hoy las mariposas han podido volar desde mi estómago hasta el público.

Mis compañeros de vida aplaudían entusiasmados mi actuación en el improvisado teatro de nuestra comunidad.

La espera mereció la pena

 

 

 

 

A punto de la nueva normalidad

Parece que fue ayer cuando nos confinaron y la pesadilla parece que ha pasado. Pero solo lo parece. El bicho sigue ahí, así que hay que seguir teniendo cuidado. Mientras nos hacemos a la ideo, os dejo unos cuantos micros. Esta semana ha sido productiva y van cinco, ahí es nada. Y como siempre, la ilustración de @madebycarol embelleciendo las cosas

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¿QUIEN ES QUIEN?

¿Quien la reconocería ahora, recorriendo calles en busca de clientes, cuando perteneció a lo más granado de la sociedad?
El.polvo blanco lo barrió todo.

 

EL CADÁVER
Nunca más me llamarían pusilánime. No solo la había matado, sino que había dejado su cadáver a mis pies, y ahí permanecía mientras me comía mi plato de macarrones.
Al final no pude aguantar más. Antes de comerme el postre, me levanté de la silla y recogí con cuidado el cadáver de la mosca que todo el mundo decía que no era capaz de matar.

GESTOS

Cuando descubrí a mi hija pequeña abriendo y cerrando los ojos, me asusté pensando que le pasaba algo

-No te preocupes, mamá, estoy ensayando para sonreír con los ojos. Así todo el mundo podrá verme contenta aunque lleve mascarilla.

En ese momento, la miré y me di cuenta de que yo acababa de aprender a sonreír con los ojos

 

MISERIA
Cuando descubrí que aquella indigente a la que acababa de dar 2 euros era ella, casi me da un colapso
Ella, una empresaria de éxito, siempre vestida a la última y en los lugares más exclusivos, pedía limosna a la puesta del supermercado.
Lo comprendí todo cuando recordé a que se dedicaba la que fue su exitosa empresa.
Fabricaba barras de labios. Un bien inútil en una sociedad donde todo el mundo llevaba mascarilla
LA VIEJA DEL VISILLO
Llevaba días haciendo guardIa a la espera de que se desencadenara la tragedia. Estaba claro que un grupo donde todo el mundo parecía feliz, donde siempre sonrerían y tenían palabras amables, no podía ser normal. Algo estaban tramando todas aquellas personas que, pese a vivir juntos, nunca discutían.
Por fin les descubrió. En tono desabrido, un hombre decía al otro que le iba a matar, mientras el otro le dedicaba todo tipo de improperios.
La vieja del visillo se quedó tranquila. Ya sabía ella que aquello del mundo ideal no podía ser.
Faltaba saber qué diría cuando se enterara de que lo que había visto no era más que el ensayo general de la obra de teatro que la comunidad proyectaba representar en breve.

 

 

Con el dorsal puesto para la fase 3

Esta semana nos paramos en la última estación anterior a la de la nueva normalidad, a ver qué tal nos portamos

Mientras, como cada semana, unos micros alegrados con la ilustración de @madebycarol

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CÁNDIDA

Todo el mundo se reía al verlo, pero yo dejé de reírme en cuanto lo vi.

Cándida, en las pantallas de nuestros móviles, se veía grotesca, dando saltitos mientras trataba de alcanzar un polvorón de la rama de un abeto.

La cosa dejó de tener gracia cuando Cándida regresaba a los cartones en el cajero automático donde dormía.

Aquella mañana, Cándida apareció muerta por hipotermia.

Las visitas al vídeo de YouTube habían alcanzado el millón y sus autores habían cobrado un pico de una empresa de polvorones que compró un espacio para publicidad

 

SIN MANCHARSE LAS MANOS

Dijo que me suicidé. Contó a todo el mundo que nunca tuve carácter para soportar las adversidades y que acabé cortándome las venas en la bañera de mi propia casa

Pero, aunque encontraran mi cadáver exánime por falta de la sangre que llenaba la bañera, yo no me quité la vida

Fue cada humillación, cada insulto, cada bofetada y cada golpe que él me propinaba los que iban dirigiendo mis dedos hacia la cuchilla, y la cuchilla hacia mis muñecas.

Cuando lo supo, él se retorció las manos. Esas manos que dirigieron mi vida hacia el final y que son las mismas que él se está lavando mientras finge que llora mi ausencia.

 

AVE MARIA PURISIMA

-Ave María Purísima

-Sin pecado concebida

-Padre, me acuso de haber mentido

Era su rutina semanal. Cada semana, cuando llegaba el sacerdote al convento, se confesaba con él. Siempre confesaba el mismo pecado, y él siempre le hacía rezar diez padrenuestros y cuatro avemarías como penitencia

Nunca hubiera pensado que aquella monjita dulce y tímida era la criminal más buscada por la Interpol. Y aunque lo supiera, ella estaba segura de que no diría nada. Y no por el secreto de confesión sino porque las mantecadas de sor María eran deliciosas. Y el padre, goloso como nadie, no se las perdería por nada del mundo

 

 

Una semanita más en fase 2

Ahí seguimos, tratando de retomar las cosas allá donde las dejamos, o de rehacer las que no se pueden recuperar. Ver a amigos, familia, o lugares especialmente importante como el mar. Aunque toque seguir anhelando los besos y los abrazos que todavía no podemos darnos

Mientras, una nueva ración semanal de microrrelatos -esta vez son cuatro- de nuevo ilustrada por una de las fabulosos imágenes de @madebycarol

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CULPABLE

– Yo lo vi todo señora jueza

– ¿Y qué es lo que pasó?

– La agarró del cuello y apretó con todas sus fuerzas. Ella gritaba, pero poco a pocó se apagó su voz hasta que dejó de hacerlo

Su interlocutora se rió. Era la quinta muñeca a la que su hijo separaba la cabeza del cuerpo. Le parecía gracioso aquel juego en el que luego simulaban un juicio donde él era el culpable y ella la jueza, que siempre le absolvía.

Tal vez si no lo hubiera hecho, ahora no leería en los periódicos la condena de su hijo por cinco asesinatos de mujeres.

 

 

TATUAJE

                       Cuando desperté y fui consciente de que había sobrevivido, apenas podía creerlo. Juro que había visto llegar a la muerte navegando en uno de los charcos que había en el suelo de mi propia sangre.

Por eso, al ver que me llevaban al quirófano, me toqué la mejilla y me negué. Querían borrar con cirugía la O de Oscar que él había tatuado con la punta de su navaja en mi cara para señalar su propiedad. Pero yo quise mantenerla para convertirla en la O de orgullo.

El orgullo de haber dejado de ser una mujer maltratada para convertirme en una superviviente.

 

INEXPLICABLE

                       Ella me odiaba. Me odiaba a pesar de había conseguido una plaza gratuita en un lugar con piscina, gimnasio y muchas actividades. Un lugar donde podría tener trabajo y estudiar una carrera, con un patio soleado para momentos de esparcimiento y un comedor amplio donde nunca se sentiría sola.

Cuando le dije que, además, era gratis, lo negó.

-El precio a pagar es el más alto posible. La libertad.

El lugar se llamaba Centro Penitenciario y sería su hogar para los próximos años

 

¿QUIÉN SABE DÓNDE?

En el salón comunitario, la pantalla gigante me dio un sobresalto. Se me cayeron al suelo de la impresión las palomitas que había hecho María, y casi echo a perder los posavasos que había pintado Emilia al volcar todos los mojitos que Juan había preparado con tanto mimo.

Mi yo de hace años, con pelo cardado y hombreras gigantescas, sonreía a la cámara en una fotografía descolorida, mientras él lloraba

– Rosa, estés viva o muerta, ponte en contacto con el pograma

Diez pares de ojos se volvieron a mirarme, mientras yo negaba con la cabeza, incapaz de articular palabra.

Ni viva ni muerta pensaba marcharme de aquella comunidad que me había dado lo que nunca tuve: cariño

– Tranquila –me dijo Emilia mientras limpiaba los posavasos y servía otro mojito a cada uno- Ni Paco Lobatón te encontrará

 


A punto de pasar a la fase 2

Poco a poco, nos vamos enfrentando a nuevas primeras veces. Volvemos a hacer cosas que hacíamos antes del confinamiento. Y la próxima semana, la nueva normalidad se parecerá más a la antigua normalidad un poco más. Eso sí, con mascarilla, como nos recuerda la ilustración de @madebycarol. Yo seguiré su consejo, y aprenderé a expresarme con la mirada. Podéis ensayar con la impresión que os produzcan mis tres nuevos micros de esta semana, Espero que sea de agrado

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LA PECERA

                       Azul siempre había vivido en su pecera individual. Era redonda, con pequeñas plantas en el fondo y hasta unas conchitas de purpurina alrededor de las cuales daba vueltas sin parar desde que lo vi por vez primera en casa de mi abuela

Cuando ella ya no podía cuidarlo, no dudó en que yo era la persona adecuada para hacerme cargo de Azul, y así lo hice. Entusiasmada, me lo traje en su pecera mientras le contaba lo bien que iba a estar en su nueva casa, el acuario de mi habitación. Allí tendría compañeros y compañeras de verdad con los que jugar, y no tendría que estar todo el día dando vueltas a las conchitas de purpurina.

No tardé nada en hacer el traslado. No veía el momento de que Azul se reencontrara con otros peces de colores como él mismo en el acuario, su nueva residencia.

Cuando fui a ver a Azul, no salía de mi asombro. Ajeno a todo, el pez daba vueltas sin parar, dibujando con su cuerpo un círculo del mismo tamaño exacto que tenía su pecera. Ni una sola vez se cruzó con ninguno de sus compañeros.

 

DUDA EXISTENCIAL

De repente apareció ella y comprendí que no había acertado cuando creí haber acabado con ella
Dios mío ¿a quién habría asesinado?

 

LA PROMESA

Desde que tuve noticias de la comunidad en la que vivía mi amiga Ester, no pensaba en otra cosa. Tenía unas ganas locas de mudarme allí, de instalarme en mi casita propia y compartir espacio común con todas aquellas personas maravillosas.

El único obstáculo era mi marido. Antonio no era demasiado sociable y estaba segura de que no iba a estar de acuerdo con que nos mudáramos.

Tras darle muchas vueltas, encontré la solución y hoy mismo he terminado mi traslado a nuestra nueva residencia.

Qué poco imaginan mi amiga Ester y toda su maravillosa gente qué hay dentro de ese congelador gigante que están ayudando a instalar.

Había cumplido mi promesa con Antonio. Nunca me separaría de él.

 

 

Primera semana en fase 1

La vida ya se parece aun poco más a la que teníamos antes de que la pandemia le diera la vuelta como un calcetín. Por eso, llegó la hora de ir retomando otros temas. De ahí estos tres nuevos micros

Y, como siempre, con una ilustración de @madebycarol embelleciendo las cosas

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SAN VALENTÍN

              14 de febrero. Lo tenía todo dispuesto para que fuera un San Valentín inolvidable. Le había comprado una maceta de corazones pintados con una orquídea, su flor preferida, y había reservado mesa en el mejor restaurante de la ciudad.

Todo transcurrió a pedir de boca hasta que llegaron a la suite. El viejo fantasma le visitó de nuevo. La impotencia que le torturaba desde joven no quiso perderse esta cita.

Ella le dijo que no se preocupara, pero él no pudo soportarlo, y le rompió el cráneo con la maceta.

15 de febrero. Los informativos comienzan con la noticia de una nueva víctima de violencia machista.

 

 

LíQUIDA

                       Poco a poco se daba cuenta que todo se volvía líquido

Primero, los dedos de los pies, después las piernas, y los brazos, hartos de luchas a contracorriente y sin remedio.

Las olas del mar de sus sueños se tragaban un cuerpo y otro, hasta volverse el mar de sus pesadillas

Muy pronto llegaría el momento, i entonces también toda ella seria líquida. Tan líquida como la niña que, dentro de su vientre, había viajado con la esperanza de una nueva vida

Ya solo era un vientre sin danza, dentro de ese mar que era una danza sin vientre.

 

 

LA CITA

La estábamos esperando con muchas ganas. Tantas, que habíamos montado una fiesta de bienvenida por todo lo alto. Queríamos que no olvidara nunca el día que tomó la decisión de cambiar de vida y venirse a formar parte de nuestra comunidad de cohousing

No entendimos el plantón hasta que, una par de horas más tarde, la vimos en televisión. Salía de la que había sido su casa. Pero lo hacía en una camilla cubierta con una sábana metalizada y con los pies por delante

Cuando le dijo a él que le dejaba y se venía, no se lo permitió. Y le quitó la libertad del único modo que podía: quitándole la vida

 

 

 

Tercera semana de desescalada. A punto de entrar en fase 1

Esta ya se estaba haciendo demasiado largo. Tras una semana cuesta arriba, por fin hemos sabido que Valencia entra en la siguiente fase. Mientras, el resto del pa´`is a diferente ritmo según zonas

Los micros de la semana, con ilustración de @madebycarol, espero que aligeren un poco el camino

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DESILUSIÓN

(dedicado a mi madre)

Nunca sabría si fue culpa de los políticos, y su eterna manía de no ponerse de acuerdo

Si, como sostenían algunos, fue culpa del incivismo y de la vulneración de las normas

O si tal vez, por una vez y sin que sirva de precedente, tenían razón en la decisión tomada

Pero, fuera como fuera, su ilusión fue el rehén de un secuestro que nada tenía que ver con ella

Cumplió 96 sin poder celebrarlo con sus nietas.

Pero le advirtió al destino :por esta vez, pase, pero al siguiente cumpleaños, ya no te lo perdono.

 

PARTIDAZO

Todo el mundo estaba preparado. La gente se entaba ante los televisores expectante, con refrescos, cerveza y palomitas, incluso hubo quien se atrevía con el bocata de calamares.

Llevaban camisetas, bufandas y las caras pintadas.

Se estaba retrasando, y a cada minuto, aumentaban los nervios. En las casas, dedos cruzados.

-Esta vez, sí que sí. Tened preparado el cava.

Por fin, con un cuarto de hora de retraso que se hizo eterno, empezó el espectáculo. La gente aguantó la respiración

– Ciudadanos y ciudadanas, a continuación leeremos la lista de las poblaciones que el próximo lunes pasarán a la siguiente fase de la desescalada

 

CUMPLEAÑOS FELIZ

-¿Cuántos cumples?

-1 año

-¿1 año?

-Así es. Hace un año que salí a la calle por primera vez, después de una larga cuarentena

-Ah, si, aquello… Pero ahora que tenemos la vacuna, ya podemos respirar tranquilos. Podemos volver a hacer lo que queramos. Yo prefiero no acordarme

-Pues yo no pienso olvidarlo nunca. Quien no recuerda su pasado está condenado a repetirlo, como dijo un filósofo. Y yo quiero seguir teniendo cumpleaños felices

Lo que no le dije es que fue precisamente aquel día el que decidí dejar la residencia y apuntarme al cohousing, esa especie de comuna de la que hablaba mi amiga y que yo tanto critiqué.

 

 

Octava semana y segunda de desescalada

La luz después del túnel que supone el paso a la fase 1 ha sido como la lotería, el gordo ha caído muy repartido. Aunque a mí no me haya tocado, seguiremos intentándolo. Aquí os dejo unos micros para ayudar a la espera, con una ilustración de @madebycarol preciosa como siempre

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YO CONFIESO

– Señor agente, vengo a entregarme. Soy culpable

– ¿Qué delito ha cometido?

– He vulnerado el confinamiento. Y no una vez, cientos de veces

– ¿Y dónde ha ido?

– A muchos lugares: a la Toscana, a Moscú, a Nueva York, a París, a Londres y hasta a la antigua Roma. Y a algún sitio más que ahora no recuerdo

– Pero si están cerrados los aeropuertos y vigiladas las carreteras. No es posible

– ¿Cómo que no? Mire

Ante la atónita mirada del agente de policía, desparramó el contenido de su bolsa.

El mostrador de la comisaría se inundó con un montón de libros.

 

DIA DE LA MADRE

Por fin podía ir a verla. Mientras caminaba hacia su casa, recordaba la de veces que se había quejado de mi desapego

– Hija, no hay manera de que des un beso ni arrancándotelo con tenazas

Cuando llegué, y la vi, separada por la distancia reglamentaria que las normas nos imponían, la emoción se apoderó de mí y lloré

Lloré por aquel beso que hoy no podía darle y por todos los que me había perdido.

 

EL BANCO

Contaba las horas. Cuando por fin se pudiera salir, lo haría para no volver jamás. Añoraba como nada aquel banco del parque de su pueblo donde no pudo volver a sentarse a leer desde que se casó con él.

Con sigilo, preparó su maleta mientras él dormía, y ese primer libro que leería en su banco del parque.

Hoy, ese libro reposa en el banco del parque junto a una rosa solitaria. La dejó su madre en recuerdo de su hija, apuñalada el primer día de desconfinamiento en la puerta de su portal.

 

 

Séptima semana y primera de desescalada

Empezamos a ver la luz al final de túnel, aunque no hemos de venirnos arriba, no vaya a ser que hayamos de dar marcha atrás

En cualquier caso, volver a pasear es una delicia

Tres micros domingueros, acompañados una vez más de la ilustración de @madebycarol para leer antes o después del paseo o el deporte

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DECEPCION

              Me costó mucho encontrar un chándal. El único que guardaba era del Mundial 92 y me estaba tan pequeño que Naranjito se achataba en mi pecho como si se llamara Mandarinito. Aun así, conseguí embutírmelo. Que no se diga

Así que, con mis deportivas y mi chándal, salí dispuesta a hacer deporte como si no hubiera un mañana

Lo hice a las 7 en punto, no fuera a ser que luego se colapsaran las calles, emocionada y sintiéndome más joven que nunca.

Pero la carrera apenas me duró unos metros

-Señora, con su edad le toca salir a partir de las 10.00

El Policía me arrancó mi espíritu deportivo de cuajo. Y ya no he tenido ganas para salir de casa. Pero igual mañana lo vuelvo a intentar. La camiseta de Argentina 78 tampoco me queda tan mal.

 

PANTALLAZO

              Poco a poco, los balcones de muchos pisos del edificio fueron abriéndose. Una algarabía de gritos permitía, a duras penas, distinguir lo que decían aquellas voces infantiles a pleno pulmón

“Abuela, queremos abrazarte”

“Abuelo, feliz cumpleaños”

“Abuelitos, os echamos de menos”

Ella permaneció atenta a su balcón, esperando que le llegara el turno. Cuando estaba a punto de acabar el día, le llegó una captura del pantalla a su teléfono móvil

“¿Ves a los niños? Es un pantallazo del vídeo que han emitido todas las teles. Estuvieron jugando a fútbol en el río. Se han hecho famosos”

La mujer miró a los barrotes de su balcón vacío y lloró.

 

EL KARMA

No podía creerlo.

Habia abollado varias cacerolas, estropeó sábanas y se enfrascó en varias broncas, pero lo había conseguido.

Su familia fue escogida como una de las que formarían parte de la cuestación. Todos sus miembros se someterían al test del covid 19

No veía el momento. Que se dieran cuenta de una puñetera vez que no hacía falta encerrar a todo el mundo, que quienes estaban sanos y lozanos podrían haber salido mucho antes.

El resultado no tardó en llegar. Solo le dio tiempo a pisotear la sábana que, a modo de pancarta, reclamaba test masivos desde su balcón, ese balcón que no volvería a pisar en un mes

Tras dar positivo, debería confinarse en su habitación un mes más, mientras todo el mundo estrenaba su recién recuperada libertad

Fue el primer día que, desde el ventanuco de su cuarto, empezó su campaña contra los test masivos.

 

 

Sexta semana de cuarentena

Arranca la semana con la promesa de que los niños y las niñas saldrán de casa, y termina con esa promesa hecha realidad

Seguimos con el confinamiento pero, si la curva se porta bien, la semana que viene podremos pasear

Mientras, la creatividad y los dibujos de @madebycarol lo hacen más soportables. Ahí van los tres micros de esta semana

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LA CICATRIZ

-Abuela, ¿qué es eso?

Su nieta se refería a la cicatriz rosada que aún tenía en el cuello. Le ofrecieron, cuando lo peor había pasado, reparársela con cirugía estética, pero no quiso.

Era la marca que le dejó la traqueotomía con la que le salvaron la vida en los tiempos de aquella horrible pandemia, hacía ya medio siglo. Y así se lo explicó a su nieta, sin omitir detalle

-¿Por qué la quisiste mantener?

-Es mi particular homenaje. Cada vez que la toco, me acuerdo del hombre de la cama de al lado, al que la vida no le dio la misma oportunidad que a mí. Y de todos los demás. Descansen en paz

 

LO NUEVO VIEJO

              Dieron la voz de alarma. O, mejor dicho, de lo contrario. Lentamente, se abrieron las puertas y fuimos saliendo poco a poco.

Un sentimiento de vergüenza nos inundaba al coincidir en la calle, el ascensor o en la panadería. Era inexplicable, pero costaba hablar en tono normal a aquella vecina a la que cada día hablaba a gritos, o al vecino con el que me entendía por gestos.

¿Volveríamos a la despersonalización de antes, a no saludarnos ni preocuparnos por quienes viven justo a nuestro lado?

De pronto, el vecino del 2º B puso en marcha el altavoz, el mismo que nos había consolado cada tarde. Eran las ocho. Aplaudimos con todas nuestras fuerzas. Y, pese a la distancia de seguridad, extendimos nuestros brazos en un inmenso abrazo colectivo. Pusimos en práctica lo aprendido en todos estos días de confinamiento. Que no hacía falta tocarse para sentirse

 

MI GOZO EN UN POZO

              Cuando abrí la puerta, tras preguntar quién era, casi muero del bochorno.

Un sonriente policía cogía de la mano a mi hija de seis años, que miraba al suelo sin atreverse a subir la cabeza

-Estabais tanto tiempo discutiendo papá y tú sobre quién me sacaría a pasear que me fui sin vosotros, pero este señor me vio en el portal sola y me trajo

A ver cómo le explicaba ahora a mi niña que de lo de salir a pasear nada de nada, que solo podía venir al súper, al banco o a la farmacia…

 

 

 

Quinta semana de cuarentena

Esto se empieza a poner cuesta arriba, pero la creatividad es el único modo de aplanar nuestra particular curva

Si sumamos a los tres nuevos micros la ilustración de @madebycarol, conseguiremos que vaya cuesta abajo.

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LA BOLSA DE CARAMELOS

              Sonreí al ver aquella bolsa de caramelos colgada del pomo de mi puerta. No sabía qué significaba, pero siempre es bonito recibir un regalo

Cuando leí la nota, descubrí que era algo más que bonito. La firmaba nuestro vecino, un señor mayor al que preguntábamos cada día cómo estaba y si necesitaba algo.

“Son los caramelos que destinaba a mis nietos, y que ahora no puedo darles. Se los regalo porque me han regalado lo que ellos ahora no pueden darme”

 

SUICIDIO

              No me enorgullezco de escuchar detrás de las puertas, pero a veces lo hago. Tanto tiempo encerrada lleva a hacer cosas raras. Pero lo que oí exigía una actuación urgente

  • No sé que hacer. Tiene diecinueve años
  • Pues ¡cuidado!. El mío se suicidó con diecisiete

Alarmada, llamé a la policía. Mis vecinos corrían el riesgo de llorar el suicidio de un adolescente más bien pronto que tarde.

Hice el ridículo. Solo hablaban de la reparación de un coche viejo o la necesidad de sustituirlo por otro

Decididamente, no es bueno escuchar detrás de las puertas

 

DES(CONSUELO)

              No sabían si salir o no. Ese día se les estaba haciendo muy cuesta arriba

Pero llegaron las ocho de la tarde y se decidieron. Saldrían. Pese a todo, saldrían al balcón y aplaudirían

Nunca se arrepentirían de hacerlo. Sus vecinos, con un crespón negro en las solapas de sus batas de estar por casa, sus chándales o sus chaquetas, aplaudieron con más fuerza que nunca y luego, todavía con más fuerza, guardaron un minuto de silencio.

Su padre ya no estaba con ellas, pero toda aquella gente desde ventanas y balcones les habían dado lo que no pudieron tener en el tanatorio.

 

 

Cuarta semana de cuarentena

Cuarta semana de cuarentena, y la creatividad continua. Nueva entrega de tres micros sobre el confinamiento

De nuevo, con la ilustración de @madebycarol

 

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RUTINA

              Me levanto cuando suena la alarma de mi móvil, me visto a toda prisa, me voy al trabajo y permanezco, una hora tras otra atendiendo a mis tareas

Llego a casa, preparo la comida y tras engullirla más que comerla, vuelvo a ir al trabajo. Regreso agotada, pero no tanto para no dar un beso de buenas noches a mis hijas.

Antes lo llamaba rutina. Hoy lo llamo milagro.

 

TURBAMULTA

              Llamé a la Policía muy alarmada. Aquello no se podía soportar, el griterío, la acumulación de personas y la excitación se palpaban en el ambiente. Podía pasar cualquier cosa, y más valía llamar a la autoridad antes que lamentarlo después

  • No se preocupe, señora, hemos comprobado lo que pasa y solo es la puerta de la peluquería el primer día en que se cogen turnos después de la pandemia
  • ¿Entonces?
  • No hay que preocuparse…o sí

 

 

RECUERDOS

              Amalia no sabía por qué había tanta gente que lloraba. Ella era feliz. Por primera vez en mucho tiempo, estaba rodeada de gente, aunque a veces no sabía bien quiénes eran.

Se acordaba de que le abrazaban mucho. Le abrazaban a cada rato como si se alegraran más que nunca de que ella estuviera allí.

Amalia nunca recordará qué pasó aquellos días, porque el mal que borraba la memoria le había atacado hacía tiempo. Su piel, sin embargo, nunca olvidará los abrazos recibidos aquellos días

 

 

 

 

Tercera semana de cuarentena

Tercera semana en cautividad, tercera semana de creatividad. Tres micros más para aliviar el confinamiento

Y, de nuevo, @madebycarol ilustra con maestría

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PRIMERA VEZ

              El aire me daba en la cara. Batí mis brazos como alas imaginarias para notar la sensación del viento. No quería perderme nada. Me quité el chubasquero y dejé que la lluvia me mojara la cara, los hombros, las piernas. Chapoteé en los charcos como si tuviera ocho años

– Teresa, que está sonando la alarma del móvil. Recuerda que tienes clase on line en la universidad y que hoy te toca bajar la basura

Mis sueños quisieron estrenar la nueva libertad antes de que la situación cambiara oficialmente. Pero sé que pronto esos sueños serán realidad

 

FUTURO IMPERFECTO

                       Cuando le dijo que se iba a casar con un magnate, su madre no creyó en su suerte. Su futuro yerno figuraba en el tercer puesto de la lista de personas más ricas del mundo de este año 3000. Y, además, parecía un hombre agradable y educado que pisaba el suelo por donde su hija pisaba.

Lo que no entendía muy bien es cuál era el objeto de su exitosa empresa, e ignoraba por qué era tan rentable. Fue la abuela la que arrojó algo de luz sobre el tema

-Hija mía, cuando yo era niña, eran gratis. Después de la pandemia de 2020, todo cambió

A eso se debía, según la buena mujer, el éxito de la factoría del novio de su hija. Había labrado su fortuna con una fábrica de abrazos.

 

VIGOREXIA

El diagnóstico fue claro: vigorexia. Había sufrido un exceso de actividad física al que no estaba acostumbrado

El tratamiento, también estaba claro. Reposo absoluto hasta nueva orden

-¿No hay otra alternativa?

-Ninguna

Se quería morir. Aquello era la peor noticia

Si Blas tenía que guardar reposo, ¿qué sería de ella, sin un perro que pasear en pleno confinamiento?

 

 

 

Segunda semana de cuarentena

Seguimos en casa, explorando la creatividad. Y, de nuevo, microrrelatos en torno a este tema que nos tiene confinados, con preocupación pero con esperanza

Una vez más, @madebycarol ilustra estos sentimientos

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ÚNICA SALIDA

Me dijeron que era libre. Me prometieron que aquel papel sería mi salvación, mi única salida. Era la resolución del juez que le prohibía acercarse a mí.

¡Qué sabrán ellos! ¿Se puede tener libertad de movimiento cuando no puedes salir del infierno, cuando sabes que cuando el encierro termine no vas a contarlo, si sabes que el hombre que intentó matarte volverá a intentarlo si le abandonas?

No era mi única salida, desde luego. Mi única salida para ser libre era volar tan alto como pudiera. Exactamente, desde la azotea de este edificio de veinte plantas, la última tierra firme que pisaré nunca

 

BAILARINA

Sus pies echaban de menos las tablas del escenario y su alma echaba de menos al público. El pasillo se le quedaba corto para sus piruetas, y la resistencia del suelo no era suficiente para soportar sus saltos sin riesgo para el vecino de abajo

No obstante, cada tarde ensayaba con la fuerza de su imaginación la próxima función. Y cada tarde, a las ocho en punto de la tarde, salía al balcón a recibir los aplausos y saludar a ese público que tanto ansiaba por sentir de nuevo.

 

LA CITA DE LAS OCHO

  • Corre, que casi son las ocho de la tarde
  • ¿Qué pasa?
  • ¿No lo sabes aún? Hemos de irnos lo más lejos posible
  • ¿Y eso?
  • A esa hora aplauden a quienes nos exterminan, y cuanto más aplauden, más bajas tenemos
  • Vamos

¡Qué dura es la vida un virus cuando tanta gente se empeñaba en acabar con nosotros!

 

 

 

Primera semana de cuarentena

Seguimos quedándonos en casa y, por eso razón, los micros de esta semana también van dedicados a este tema

Recordemos que #YoMeQuedoEnCasa

Y, una vez más, con la ilustración de @madebycarol

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CASTIGADA

Odiaba este castigo. Lo de quedarme sin salir a la calle era lo peor para mí. Tanto me daba poder jugar a FIFA 2040 o entrar en el canal de Operación Triunfo 2040, yo necesitaba aire, compañía, abrazos y besos y no una pantalla.

Menos mal que siempre podía escabullirme a hablar con mi abuela. Aunque tuviera que escuchar sus batallitas del coronavirus de 2020, merecía la pena.

 

HERENCIA     

Era el hermano menor, el díscolo, el que nunca se plegó a los deseos de su millonario e imponente padre que, incluso, llegó a dudar de que fuera su padre

Tal vez por eso le dejó el peor lote de herencia de los adjudicados a los cuatro hermanos. Una empresa que apenas producía beneficios, que había rozado las pérdidas varios ejercicios

Lo que nadie esperaba es que las empresas de ropa, cosmética y tiempo libre de los otros tres hermanos tuvieran que ser rescatadas algún día por la generosidad del hermano al que tocó el peor lote.

Había obtenido tantas ganancias que se pudo permitir darle en las narices a la memoria de su padre. Es lo que tiene fabricar mascarillas en tiempos de coronavirus

 

 

 

#YoMeQuedoEnCasa

Hoy, nueva entrega en esta sección de microrrelatos.

Dos micros para estos días de clausura, ilustrados una vez más por la magnífica @madebycarol

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RUNNER

 

Había pasado tanto tiempo entrenando, haciendo sacrificios, cuidando mi alimentación y con una disciplina tan estricta que llegué a dudar si merecía la pena

Me di cuenta que todo el esfuerzo no había sido en balde cuando conseguí el trofeo más preciado. Llegué a la línea de caja del supermercado con el último paquete de papel higiénico

 

YO ME QUEDÉ EN CASA

(Con permiso de Monterroso)

 

Y, cuando desperté, el virus ya no estaba ahí

 

 

 

 

 

¡¡¡¡Feliz día de la Mujer!!!!

 

Nada mejor que inaugurar esta sección un día tan señalado como el 8 de marzo

Y, como homenaje a todas y especialmente, a las que ya no están, estos 3 microrrelatos, ilustrados por mi fantástica amiga y colaboradora @madebycarol

 

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COMO CADA NOCHE

Se disolvieron entre la noche todos sus sueños, como cada noche.

Como cada noche, se acostó con el amargo sabor de la frustración enganchado a su alma.

Otra vez recibía la misma respuesta: su solicitud ha sido rechazada. Y, como siempre en la segunda fase de selección, después de responder que estaba embarazada y sería madre antes del verano.

Los buenos puestos de trabajo no quieren bebés que los perturben con sus llantos. Y menos aún si estos llantos han de llegar antes del verano

 

MUDANZA

Me senté en la nieve y lloré, mientras me maldecía a mí misma por haber ido allí.

Cuando decidí mudarme a aquel recóndito pueblo del Pirineo, me pareció la mejor idea del mundo. El nunca me encontraría, y podría empezar una nueva vida.

Ahora, después de sentir su aliento en mi nuca cada noche, no hago más que llorar.

Me encontró, y ha convertido mi cabaña de ensueño en la blanca cárcel de mis pesadillas.

Ya solo vivo temiendo el día en que la nieve se tiña del rojo de mi sangre. Al menos, seré libre

 

ELLA Y YO

Esa mujer del espejo no soy yo, es mi madre poco antes de que él me la arrebatar para siempre.

La mujer del espejo tiene la misma angustia en la mirada, los mismos ojos hundidos y las arrugas de una anciana.

Yo no soy esa y, si lo soy, hoy mismo voy a dejar de serlo.

Perdona, madre, pero aún tardaré en reunirme contigo. Tengo una denuncia que presentar y una vida por vivir.