Un lustro: cómo pasa el tiempo….


 

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  El éxito de cualquier espectáculo se mide, además de con las críticas, con la cantidad de personas que lo ven. El capítulo 100, 200, 500 o 1000 de una serie de televisión, las 1000 representaciones de una obra de teatro, el récord de taquilla en el cine o de audiencia en la televisión. Y aquí no íbamos a ser menos, con estos cinco añitos ya cumplidos. Un número bonito que, además de la rima fácil, es el referente de las lecturas juveniles de toda una generación, Los cinco.

Parece que fue ayer cuando mi toga, mis tacones y yo empezábamos nuestra andadura, hablando de nuestro gran teatro de la justicia  para ir desgajando sus personajes, sus situaciones, sus risas y sus lágrimas, que de todo hay en botica.

Como ya he contado otras veces hace ahora cinco años que, tras ver lo bien que resultaba el símil con el teatro para explicar a los miembros del Jurado el funcionamiento de la administración de Justicia, decidí sacarle partido a la idea y hacerla volar. Recordaba todo esto cuando, hace apenas unos días, una letrada me decía que me seguía desde el primer día “cuando aún no la conocía nadie”, según me dijo. Le prometí que sus gafas, que me fascinaron desde que las vi porque tenían sendos zapatitos de tacón en las patillas, protagonizarían un estreno. Y lo cumpliré, que soy toguitaconada de palabra.

En este tiempo, casi sin darme cuenta, muchas cosas han cambiado, aunque otras, como los medios materiales y en especial informáticos, siguen como si tal cosa. E, igual que me he ido acostumbrando a sobrevivir a estos, también me he ido acostumbrando a otra cosa que al principio me dejaba de pasta de boniato, con empanadilla incluida sin necesidad de ir a Móstoles. No es otra cosa que el hecho de que haya gente que me reconozca cuando hago juicios, guardias y hasta cuando estoy en la calle y me diga eso de “perdona, tú eres la de los tacones, ¿verdad?”. Mentiría si dijera que no me encanta, teniendo además en cuenta que eso me pasa de vez en cuando, que de momento no hay hordas de fans toguitaconados coreando mi nombre y haciendo cola por verme. Que no digo yo que todo se andará, pero, de momento, no hay problema.

Muchas veces me pregunto por qué este blog mío, al que yo tengo tanto cariño, gusta a tantas personas. La verdad es que yo ya estaba muy contenta con que le gustara a mi madre, que a sus 95 años no se pierde un post, pero la cosa va más allá, incluso fue nominado al mejor blog en los premios 20 blogs -y confieso que este año dé un pasito más y no se quede solo en la nominación, pero guardadme el secreto-.

Esta criatura que hoy cumple 5 años me ha traído regalos maravillosos. Entre ellos, por citar algunos, destacaré las  desvirtualizaciones de personas estupendas, que me enseñan sus ciudades, me acompañan a presentar mis libros y me tratan a cuerpo de reina. Y también, cómo no, la relación con mi ilustradora de cabecera madebycarol, que cada día se consolida más tanto en lo profesional como en lo personal. Además de dar vida y luz a varios de mis post, se ha convertido en la ilustradora de dos de mis criaturas, Balanza de Género y Caratrista , la más reciente.

Por supuesto, no puedo dejar de citar a mis compinches. Ellos y ellas ya saben muy bien a quiénes me refiero. Sin su constante apoyo, lectura, comentarios, retuits y compañía tanto los tacones y la toga como yo misma algún día nos hubiéramos venido abajo. Pero nunca me lo han consentido, y ya me tienen advertida que pobre de mí como lo haga. Tranquis, ahí seguiremos cada martes y cada viernes, tratando de que este mundo de la justicia sea menos lejano y antipático a la gente.

Quizás por eso, los post dedicados a anécdotas y frases varias son de los más visitados. Es obvio que a la gente le gusta reír, y conseguir provocar esas risas es un verdadero lujo al que no renunciaría por nada en el mundo.

Algo que quizás me sorprenda más, aunque ya me voy acostumbrando, es al éxito de algunos post que explican conceptos técnicos. Este año el dedicado a la multa tuvo una repercusión espectacular, sin ir más lejos.

También es muy hermoso que cuando saco a pasear mi sensibilidad y me descuelgo con un relato, la cosa reciba respuesta. En el último año ha habido uno de mis cuentos entre el record de visitas absoluto, no me esperes a cenar. Y vivir esto es cómo presenciar cómo un hijo despliega sus alas y empieza a volar solo.

Aunque lo más hermoso y a la vez más triste es saber cuál ha sido el post más leído en este último año.Lo dedicaba a una cifra, el 1000, esos tres dígitos que ya se han superado en el cómputo de mujeres asesinadas por violencia de género, desde 2003, que es desde  cuando existen estadísticas. Sentimientos encontrados: alegría por el seguimiento, tristeza por el hecho. Ojala llegue un día que pueda dedicar un estreno al fin de la violencia de género. Pero mientras tanto, ahí estaremos, pese a trols y mala sombras que angustian al Dr, Huesos , un personaje recién creado que ya goza de muchas simpatías. Pues bien, como el DR, Huesos, su bata y su fonendoscopio, mi toga,mis tacones y yo ahí seguiremos, inasequibles al desaliento.¿Nos acompañáis?

Y, por supuesto, no me iré sin aplauso. Y hoy estaba cantado. Dedicado, como no podía ser de otro modo, a todas las personas que, durante estos cinco años, se han asomado al escenario de Con Mi Toga y mis Tacones y han presenciado alguna de su funciones. O todas, que , como dice mi madre, cuanto más azúcar, más dulce. ¡¡5 millones de gracias!!

Y, como un regalo de cumpleaños, inicio hoy una serie con los realizados por alumnos y alumnas de un instituto de Valencia, destinados a una exposición en la que nunca los pusieron. La imagen de hoy fue la que hizo una de esas niñas solo para mí al enterarse de que iban a formar parte de mi pequeño teatro, con la inestimable colaboración de su profesora Alicia. Soy una toguitaconada muy suertuda, la verdad.

 

 

7 pensamientos en “Un lustro: cómo pasa el tiempo….

  1. Estimada compañera: no puedo decir que sea tu asiduo lector. Pero sí que he disfrutado enormemente lo que te he leído. Verdades crudas del ejercicio de nuestra profesión, a veces ingrata, algunas otras gratificante. Y ese fino toque de ironía, incomparable.
    Constancia, y mucha, es la clave del éxito en estas lides (buenoooo igual que muchas otra cosas).
    ¡Adelante!

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