Tabú: palabras prohibidas


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Los juegos dan mucho juego. En el teatro y en la vida. En las pantallas los hay a vida o muerte, como Juego de Tronos o Los Juegos del hambre, o los hay más de andar por casa, como el billar de El color del dinero, o el emblema de una época de cine patrio, Los Bingueros, con Pajares y Esteso dándolo todo al grito de “línea” o “bingo”

Nuestro teatro es poco dado a los juegos, ni reales ni virtuales, salvo aquello que decía el Código Civil de los juegos de envite o azar, y las obligaciones naturales, si mal no recuerdo de mis tiempos de oposición. Salvo eso, pasamos por personas serias, con nuestras negras togas y nuestras níveas – o no tan níveas, que hay que ver cómo se ensucian- puñetas, con poco tiempo para jueguecitos.

Pero, como ya se sabe eso de que “mucho estudiar y no jugar hacen de Juan un aburrido”, hoy mi toga, mis tacones y yo misma proponemos un jueguecito. Aunque, para ser honesta, no me llevaré el mérito. Al césar lo que es del césar. Y el César en este caso fue @Kinotofukasuka y un hilo que tejió desde su cuenta de twitter y al que otros y otras añadimos festones y bodoques varios.

El juego que propongo es el conocido Tabú, ese juego de mesa que consiste en fijar una serie de palabras prohibidas y tener que contar una historia sin utilizarlas. Así que a partir de ahí se me ocurrió tratar de hablar de la Justicia sin utilizar palabras como Lexnet, Medios materiales o la falta de ellos, convocatoria de plazas, digitalización, papel 0 , modernización, obsoleto, desatre, chapuza, retraso, fallos y colapso. Por ejemplo.

Vamos allá. Describamos el estado de la Justicia. Tendríamos que decir que funciona a base de mucha voluntariedad porque la carencia de (piiiii) y personales, dado que no convocan (piii) ni crean juzgados la tiene hecha unos zorros, un verdadero (piii). Añadiríamos que por más que nos hablen de (piii), de la (piii) y de que se ha conseguido el (piii) o estamos a punto de conseguirlo, lo que hay es una (piiii), con unos programas informáticos (piii) que no casan con la aplicación (piii) que tiene desesparados a todos los operadores jurídicos. Que el (pii) es constante y las soluciones que dan son una (piii), con constantes (piii) y (piii).

No sé qué haría Cervantes en mi caso, pero desde luego esta humilde bloggera toguitaconada se confiesa incapaz de redactar nada sobre nuestra Justicia con todas esas palabras tabú.

Pero hagamos otra prueba, que no hay que darse por rendida a las primeras de cambio. Propongamos otras palabras, esta vez tratando de ser más positiva: fantástico, estupendo, eficiente, ágil, útil, adecuado, eficaz.

Nuestra Justicia dista mucho de ser (pii), por más (pii) que nos digan que funciona y por más que la vendan como el colmo de la (piii), con unos sistemas informáticos que no son ni (piii), ni (pii) ni (pii) y unos medios que tampoco son (pii) y que nos llevan a las últimas de las plabras tabú de la serie anterior.

Así que no hay manera. En este Tabú imaginario me habría tocado pagar más prendas de las que llevo encima. Y lo peor, que me exigieran el pago con posits, bolis bic, folios o grapadoras, con lo difíciles que son de atesorar y lo que me los estimo.

Y es que, bromas aparte, es más que penoso que sea imposible hablar de Justicia sin que una catarata de quejas nos caiga encima. Un aluvión que, con mejor o peor humor según la ocasión, se lee por tierra, mar y aire –o sea, por medios de comunicación, tertulias de café y redes sociales- sin que parezca afectar lo más mínimo a quien debiera de hacerlo.

Me encantaría que llegara un día en que, por fín, no pudiéramos hablar de Justicia sin dejar de utilizar las palabras derechos, justiciable, servicio público, satisfacción, eficacia, celeridad, presupuesto, dignidad y orgullo, sin ir más lejos. Así querría jugar al Tabú del futuro, y dejar de hablar de medios para hablar de fines, que es de lo que se trata. Pero mientras que lo que tengamos no es que no sean medios sino que ni siquiera llegan a cuarta y mitad, esto es lo que hay. Y con lo que no nos queda otra que apechugar.

Y de ahí que hoy el aplauso sea, sin duda alguna, para quienes apechugan. Y que en su Tabú de cada día tienen en la lista las palabra esfuerzo, compromiso y entrega por bandera.

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