Plan de choque: más choque que plan (II)


choque

Ya he dicho alguna vez que en cine se suele hacer realidad el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas., aunque hay gloriosas excepciones, entre las cuales podríamos citar la saga de El Padrino o la de La Guerra de las Galaxias y hasta, si me apuras, la de Indiana Jones. Así que voy a arriesgarme a continuar con el estreno anterior, porque me quedé a medias y porque siempre está bien acordarse no solo de la parte contratante de la primera parte, sino también de la parte contratante de la segunda parte. Y eso, por supuesto, con el `permiso de Groucho. Aunque ahora sea imposible emular su famoso camarote. Ya quisiéramos pasar con ellos Una noche en la ópera.

Así que sigamos. En el estreno anterior nos quedamos en la quinta de las propuestas que en el orden penal hace el Consejo para salir de este entuerto, el muchólogo judicial llamado Plan de choque. Así que habrá que avanzar hasta llegar al 13, el numero que han escogido para proponer en esta materia.

La sexta propuesta, referida a la supresión de recursos contra resoluciones interlocutorias, me plantea muchas dudas en un aspecto, y muy pocas en otros. En cuanto a lo primero puede ser buena idea el hacer un recurso mix que incluya las impugnaciones de fondo como de forma en una suerte de dos por uno procesal, siempre que no padezcan las garantías del justiciable. Y puede aprovecharse para eliminar esas duplicidades de recursos que hacen las causas interminables, como sucede cuando corren vidas paralelas el recurso contra el auto de prisión y contra el auto de ratificación de la prisión con iguales motivos y dos días de diferencia, aunque esto no lo hayan previsto. Es una medida que, según se lleve a cabo -el propio documento plantea dos opciones- puede ser útil. No obstante, no podemos correr el riesgo de eliminar trámites si esto afecta la tutela judicial efectiva.

La séptima medida, referente a las prioridades, es tan obvia como decir que a la mano cerrada se le llama puño. Por supuesto que se establecerán las prioridades en función de la materia y la urgencia, y también en relación con el retardo sufrido. Lo que da miedito son los criterios y la posible laxitud a la hora de interpretarlos. Pero voy a ser buena gente y voy a dar un voto de confianza, Nadie mejor que quienes habitamos Toguilandia para saber lo que es urgente.

En cuanto a la ejecución dineraria, medida que tiene el ordinal  8, solo se me ocurre decir que no sé por qué no lo habían pensado antes. Que nos auxilie Hacienda, nuestra prima mayor y rica, es de Perogrullo. Hoy y también ayer. Pero, volviendo al refranero, nunca es tarde si la dicha es buena. Y si Hacienda, que es capaz de recibir las declaraciones de IRPF en un solo clic sin necesidad de Lexnet ni de gaitas, nos ayuda, seguro que nos va a ir de perlas. Lástima no habernos hecho amigüitas antes.

La novena de las medidas, supresión de algunos delitos leves, me resulta un deja vu. Seguro que quienes requieren urgentemente un paso por la peluquería para teñirse saben de lo que hablo. En el año 92 salió una norma parecida, que hacía que los fiscales bailáramos -yo acababa de llegar- en un pie. Podía dejar de acudirse a determinados juicios de faltastras la oportuna circular que nos legitimara a ello. Fue nuestra despedida de muchos juicios de tráfico que, según me contaron, hicieron pasar muchas horas a jueces y fiscales con disquisiciones no tan jurídicas. Ahora se prevé que, además de las que necesiten denuncia, podamos abstenernos de ir a otros delitos leves, herederos de las faltas. Solo queda saber cuáles. Y saber, también, por qué no se les había ocurrido antes. Porque la razón esgrimida, aprovechar los medios materiales del Ministerio Fiscal, es tan evidente que no se entiende cómo no se hizo mucho antes-

La décima de las medidas atañe al Jurado. Y no hace sino darnos la razón a la mayoría de juristas, juradistas o no, con más de veinte años de retraso. Que el allanamiento de morada, las amenazas condicionales o la omisión del deber de socorro enjuiciados por un tribunal de jurado es matar moscas a cañonazos lo sabe cualquiera. Y que los cañonazos son caros, también. Así que bienvenido sea aunque resulte más aplicable que nunca el refrán de que más vale llegar tarde que rondar cien años. Ahora, supongo que dentro de 25 años más, alguien pensará que eso de las exacciones ilegales, que hasta a los juristas nos cuesta definir, tampoco es lo más adecuado para este tipo de proceso. Esperemos que no necesitemos otra pandemia para descubrirlo.

La undécima de las medidas se refiere a las notificaciones. Y digo yo que está muy bien  que se agilice, pero que la existencia de trámites absurdos ya llevaba tiempo esperando, y si no son absurdos habría que pensarlo no vaya a ser que prive de garantías. La pescadilla que se muerde la cola…o no

Otro tanto cabe decir de la duodécima medida, referente a la supresión del trámite de audiceica previa en el proceso de menores. Si es superfluo no sé a qué esperaban para quitarlo, y si no lo es, cuidadin no nos pasemos de castaño oscuro.

Por último, se habla de suprimir ciertos casos del recurso de queja, el que tiene el nombre más bonito por evidente, nada de su primo el de súplica, que parece que estamos arrodillándonos en vez de ejercitar derechos. Pero vuelvo a lo mismo, bienvenida sea la supresión de trámites innecesarios, pero no olvidemos que el derecho al recurso forma parte de la tutela judicial efectiva. Y no lo digo yo sino el Tribunal Constitucional, que es quien sabe de eso.

Y ahora las dos medidas fantasmas. Por no decir invisibles o inexistente. La primera, tan obvia que es casi insultante hablar de ella. ¿Dónde está el dinerito? Porque de poco sirve que se habilite el mes de agosto si no hay jueces ni fiscales ni Lajs que sustituyan a quienes estén de vacaciones -que algún día podremos tener, digo yo-. Y eso por no hablar del resto de personal o de los medios materiales, que también. Esto suena a muchólogo de “mucho te quiero perrico, pero pan poquico”

Y, para última, la de siempre. ¿Dónde está lo de la supresión del límite de instrucción, que no lo encuentro? Que muchos proyectos pero nada de nada. Y si las causas seguían caducando y provocando impunidad hasta ahora, a partir de este momento no quiero ni pensarlo. Prefiero creer que se han olvidado y recórdarselo con todo mi cariño. Ya lo sabe, quien corresponda

Y hasta aquí mi resumen y comentario del muchólogo de tropemil medidas. Veremos a ver si se hace real y cómo resulta. Hasta entonces, me guardo en la nevera mi aplauso. Y le pongo mascarlla y hasta guantes, que se conserve bien sano para cuando llegue el momento.

 

 

2 pensamientos en “Plan de choque: más choque que plan (II)

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