Siglas: sopa de letras


                Ya hace mucho tiempo que usamos siglas para referirnos a determinadas cosas, personas o grupos. Tanto es así, que en algunos casos ya casi ni recodamos de dónde venían esas siglas o, al menos, usamos las siglas en lugar de las palabras a las que aludían, como ocurre para referirnos a partidos políticos. Por supuesto, el mundo del espectáculo ha sido permeable a ese fenómeno,, y hay títulos como SWAT –con los bonito que era el de Los hombres de Harrelson de mi infancia- o MASH que dan buena cuenta de ello. Es más, seguro que la mayoría no seríamos capaces de saber a qué respondían estas letras sin acudir a Internet. ¿A que no?

En nuestro teatro usamos las siglas con la misma frecuencia que fuera de él. Incluso más en algunos casos, No olvidemos que las palabras reducidas o en diminutivos que utilizamos en nuestro peculiar argot está plagada de ellas: llamamos autos de PALO al auto de incoación de procedimiento abreviado, SP al sobreseimiento provisional –incluso lo convertimos en verbo y esepeamos que da gloria- y SL al sobreseimiento libre. También llamamos DP a las diligencias Previas y DIP a las Diligencias de Investigación Penal de la Fiscalía. Y lo hacemos con una soltura tal que a veces no nos damos cuenta que para nuestros interlocutores no iniciados en la secta toguilandista es como si habláramos en sánscrito.

Confieso que yo también me he sentido más de una vez así. No soy capaz de retener el nombre abreviado de todas las especialidades, secciones, grupos, comandos y similares de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Por supuesto, lo de la UFAM –Unidad de atención a la familia y a la mujer- o del Grupo Gama de la Policía Local –grupo de ayuda a los Malos tratos- lo tengo claro, que a la fuerza ahorcan, pero cuando me cambian de negociado lo paso peor. O si me cambian de nombre, que esas UFAM eran antes UPAP –Unidades de Prevención, Asistencia y Protección contra los Malos Tratos a la Mujer- para complicar más las cosas.

He de reconocer que más de una vez he practicado mi mejor cara de póker ante una conversación en que me hablan de grupos que creen que conozco de sobra y sobre los que no tengo más que una ligera  idea. Pero como reconocer que no lo sabes te hace quedar como poco enterada, pues a hacer una interpretación de Oscar para que no se note que una anda perdida cuando le hablan de UDYCO, UDEV, UIP o UPR, sin ir más lejos, aunque haya muchas más. Para ahorraros la visita a San Google, aclararé que son Unidad de Delincuencia Organizada, Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta Unidad de Intervención Policial y Unidad de Prevención y Reacción. Y eso solo en la Policía Nacional, que la Guardia Civil tiene otros tantos como el conocido SERPRONA, o TEDAX  y NRBQ, de desactivación de explosivos. La lista sería eterna, pero aseguro que tengo una amiga periodista que se los sabe todos y cuando habla parece que lo hace en otro idioma. Yo le digo que la entiendo, para que no se frustre, pero igual hoy al leerme descubre mi secreto. Son las consecuencias del bocachanclismo en redes, que a veces practicamos sin darnos cuenta.

Pero no solo se usan siglas en la policía y los Juzgados. Todo el mundo las usa hasta el punto de que es raro que alguien no sepa que es una AMPA –o antigua APA-, a cuyas reuniones haya acudido en el colegio. Un colegio donde nuestras hijas e hijos estudian la ESO, aunque antes estudiáramos la EGB, el BUP y el COU. A cambio, ahora hacen la PAU, o la EBAU en vez de la Selectividad nuestra, que sonaba más bonita pero daba el mismo miedo.

Por supuesto, no hay partido político que se precie sin unas bonitas siglas que acompañen a un bonito logo. Si además les acompañaran unas bonitas ideas, sería fantástico, y más aún si fueran adheridas a los medios para llevarlas a cabo, pero no me voy a meter en terreno pantanoso que me hundo. Aunque también tenemos siglas en nuestras asociaciones profesionales , que no se diga. Jueces y fiscales no podemos pertenecer a partidos políticos ni sindicatos pero eso no nos priva de nuestras propias siglas

Y como en todas partes cuecen habas y en Toguilandia a calderadas, no olvidemos que poca gente habla de Colegios de la Abogacía con todas las letras. Suelen –solemos- referirnos a ellos con sus siglas ICA, seguidas de su correspondiente abreviatura territorial. Y, además, hay que explicar para quien no esté ducho en la materia que la abreviatura viene de Ilustre Colegio de Abogados –o de la Abogacía, como van evolucionando de modo más inclusivo-, que la razón de la I se escapa a más de una y de uno.

Especialmente bonitas son las abreviaturas que designan las ONGs, una sigla ya en sí misma. Algunas ya con carta de naturaleza como UNICEF, FAO, ASINDOWN, UNESCO o la propia ONU. Otras , buscando su camino y un nombre que se quede en el disco duro.

Y, en el lado negativo, como decían de los Tacañones del Un dos tres de mi infancia, también hay siglas. ¿Quién no recuerda el dolor causado por organizaciones terroristas como ETA o GRAPO en su día? Ojala nunca tengamos que vivir algo así.

Y hasta aquí, el estreno de hoy. El aplauso lo reservo hoy para quines se molestan en explicarnos lo que quiere decir cada cosa cuando lo ignoramos y no lo dan por supuesto, que a veces cuesta seguir la conversación. Como dice el refrán, el saber no ocupa lugar

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