Septenario: el tiempo vuela


                Hay algunos números que tiene un no se qué. El 7 es uno de ellos. Siete eran Los siete pecados capitales, que inspiraban el inquietante trhiller Seven, o Las siete plagas de Egipto que hemos visto en tantas películas como Sinuhé el egipcio. También era el Club de los Siete Secretos una de las sagas literarias de Enyd Blyton que marcaron a una generación. Y no podemos olvidarnos de Los siete magníficos o su predecesora asiática, Los siete samurais. Tanto es así, que hasta Jesucristo dijo que había que perdonar no siete, sino Setenta veces siete, frase que también dio título a una película. Muchos sietes en lontananza

                En nuestro teatro, tenemos acusados que vienen hasta siete veces o que tienen siete causas pendientes, o setenta veces siete. También hay gente tan inquieta que va por su séptimo destino, aunque no sea mi caso.  Pero hoy no hablaré de eso, sino de esta función que empecé a dar hace ahora siete años, con mi toga y mis tacones. Y la verdad es que parece que fue ayer.

                Han sido siete años en los que hemos dedicado estrenos a casi todos los personajes, principales y secundarios, de nuestro mundo, a los distintos escenarios donde se desarrolla, a las leyes, los delitos y a toda clase de sentimientos con los que bregamos a diario. Hemos contado anécdotas simpáticas y cuentos para reflexionar, que sé de buena tinta que han hecho reír y llorar según el caso. Gracias por formar parte del público de esta función que cada martes y cada viernes, sin faltar ninguno, llevamos compartiendo.

                Como siempre, aprovecho el cumpleaños de blog para repasar las cosas que han protagonizado sus páginas, y nuestras vidas durante este último año. Un año marcado, si duda alguna, por una palabra que casi nunca empelábamos antes, pandemia. No ha pasado día sin oír hablar de covid, pandemia, contagios, vacunas o secuelas. Y, lo que es peor, de muertes. Unas muertes que no han ignorado a Toguilandia, como conté en aquel estreno dedicado a una compañera fallecida , como homenaje a todas las personas que ya no están físicamente aquí. También quiero acordarme especialmente de María Jesús que, aunque no fuera por causa del covid, se nos fue en plena pandemia, dejándonos el corazón roto. O a Miguel Ángel, el LAJ que también nos dejó. Cuánto os echo de menos, amigos.

                Pero no todo ha sido triste. Esta nueva realidad nos ha obligado a conocernos, a desarrollar nuevas aptitudes y, sobre todo, a valorar lo que tenemos. La vida es demasiado hermosa para perder el tiempo lamentándonos, aunque que nadie se haga ilusiones. Seguiremos quejándonos de lo que haga falta, que en Toguilandia es mucho, por desgracia. Pero ahí estaremos, toguitaconenado siempre que haga falta.

                En este tiempo, también el blog ha crecido. Han emprendido el vuelo sus nuevas secciones, dedicadas a los artículos de prensa , a los microrrelatos, que cada semana aumentan con nuevas aportaciones, y a lo que he llamado “momentazos” . He de reconocer que soy tan afortunada que a veces no me da la vida para actualizarlos con episodios tan maravillosos como la entrega del premio de las Cortes Valencianas a las fiscalías de odio de mi comunidad autónoma, que tuve el honor de recoger. Como siempre digo, los premios, además de una gran alegría, son un estímulo para seguir adelante. Y en ello estamos, en esta materia de delitos de odio que tan de actualidad está, desafortunadamente.

                En estos siete años, además, he cimentado mi carrera como escritora. O como escribidora de libros, que es de lo que se trata. Mar de lija , mi primer libro en solitario, ya tuvo su reflejo en el blog y lo han tenido todos sus hermanos, hasta llegar a siete, con el de 101 valencianas frente a mi espejo . Otra vez el número siete rondando, aunque adelanto que no me voy a quedar ahí. No sé si llegaré al setenta veces siete, pero por falta de ganas e ideas no será.

                He de dar las gracias a todas mis compañeras y compañeros que han contribuido a este blog con sus anécdotas, sus aportaciones legales, sus imágenes y su ingenio. Sin vuestras aportaciones esto no sería posible. Y una agradecimiento especial una vez más a @madebycarol, mi ilustradora de cabecera y querida amiga que, una vez, me cede generosamente un dibujo para celebrar este cumple.

                Solo me queda, como siempre, el aplauso. Y hoy no puede ser otro que el que dedico a todas las personas que, en uno u otro momento, se han asomado a estas páginas. Especialmente, para quienes lo hacen con frecuencia. Sin vuestra asistencia, mi querido público, no habría función. O, como diría la Faraona, a ese público al que tanto quiero y al que tanto debo. Mil gracias una vez más

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