Telejurista: Derecho de Todo a Cien


 

Flat Screen

En todas partes cuecen habas, sin duda. En todos los ámbitos de la vida existen quienes de verdad saben, quienes no saben pero intentan aprender y quienes fingen saber . Original y copia. Algo de lo que, por supuesto, el mundo del espectáculo sabe mucho. Que se lo digan si no a los Milli Valnilli, aquel dúo de cantantes ultrafamoso en los 90 al que pillaron con el carrito del helado, esto es, con la prueba evidente de que de cantantes, nada, que hacían play back usando las voces de otros. Pero hasta entonces, el engaño estaba consumado, y vendieron miles de copias de sus discos . Engaños y mentiras, ya se sabe. Aunque siempre acaba pasando algo que hace que no permanezcamos Atrapados en el engaño.

En nuestro teatro, también tenemos de eso. Original y copia, juristas y pseudojuristas, sabios y cuñados varios. Aunque más que en nuestro teatro, los juristas de pega están fuera de él, como una especie de satélites que todo lo infectan. Como los juicios paralelos  a los que ya dedicamos un estreno. Injuria, que algo queda, como dice el refrán.

Aunque hay muestras casi a diario, parece que ahora, que esta toguitaconada está de vacaciones, tiene más posibilidades de pillar a Telejurista con las manos en la masa, o mejor dicho, en la pantalla. Telejurista, aunque nadie lo diga, es una aplicación que permite que cualquier persona hable de Derecho como si fuera el mismísimo Justiniano redivivo, aunque no tenga ni idea de quién es el susodicho ni haya visto un Código más allá de sus tapas. Una aplicación que, además, tienen fijada todas las cadenas de televisión y todos, o casi todos, los medios de comunicación, especialmente si hay tertulias en él. Porque, donde hay tertulias, el cuñadismo  está a la orden del día.

Hace nada, un titular de un periódico de tirada nacional decía algo que nos dejó a más de uno de pasta de boniato jurídica. Decía que la víctima había decidido interponer una denuncia criminal por vía civil , ahí es nada. Como dijo una compi tuitera, Moreno Catena y Gimeno Sendra están encerrados en el baño llorando. Y me da que van a tardar en salir, visto lo visto, como no les dé alguien un tranquilizante.

El titular en cuestión me recordó mucho algo que decían con frecuencia en La que se avecina, una de cuyas protagonistas gritaba a cada rato : “demanda judicial”, como si se pudiera poner una demanda en el supermercado o la frutería. Por supuesto, encontramos expresiones de este tipo a cada rato, incluso de gente que se presume sesuda. Denuncia penal o querella criminal son los ejemplos más conocidos. Para los legos, recordaré que la denuncia solo puede ser penal –si fuera civil sería demanda, de esas que les gustan en las series de vecinos- y la querella solo puede ser criminal, porque, por definición son imposibles las querellas civiles.

Y hay más, mucho más. Casi cada día. Sobre todo cuando las tertulias florecen como las sombrillas en una playa en agosto –o quizás por ello- Hace una semana, un tertuliano supuestamente puesto en Derecho decía que la gestación subrogada no estaba regulada en España, y que necesitaba una regulación, y se quedaba tan tranquilo. Sin embrago, como sabe cualquiera que haya estudiado un poco de Derecho, la gestación subrogada claro que está regulada, en el sentido de prohibirla. Precisamente por eso la gente va a otros países en busca de vientres de alquiler y por eso hay tantos problemas legales a la hora de inscribir a esos niños en España. Otra cosa es que al tertuliano de turno no le guste que este´prohibida, que está en su derecho, y que lo diga, a lo que también tiene derecho, pero sobre esas premisas y no otras. Y si no, pensemos en el ejemplo de las drogas. Se puede estar a favor de su legalización y defenderlo, pero nunca se podría decir que haya una laguna de regulación.

Otro asunto donde se ha suscitado una polémica de Telejurista ha sido la reciente condena un hombre por agredir con un arma blanca a un policía– nótese que digo “agredir” -, algo que fue grabado en un vídeo que ha visto toda España. Y, por supuesto, toda España se ha sentido juez y fiscal,  se ha puesto a calificar los hechos y a sentenciarlo, sin necesidad de conocer nada más ni ganas de saberlo. Hay un hilo estupendo de un compañero juez –Judge The Zipper- explicando esta cuestión, pero en la tele hay que oír lo que hay que oír. Sin ir más lejos, un tertuliano decía que el Ministerio Fiscal debe meter en la cárcel a todo aquel que resulte un peligro. Así, sin pruebas, ni nada. Sin anestesia. Y luego llegaba lo mejor. Decía, sin despeinarse, que el Ministerio Fiscal representa al pueblo, y que a él ese fiscal no le representa. Ahí queda eso. Lamento decirle, señor todólogo, que hay una diferencia entre representar a alguien y defender la legalidad. Y que, desde luego, los pobres fiscales no podemos representar a todo el mundo por una razón obvia: no todo el mundo piensa lo mismo.

Por supuesto, cuando el tema tiene ribetes festoneados de prensa del corazón, Telejurista se viene arriba. No hay más que ver lo que se sabía de repente sobre pruebas de ADN si se ventila la paternidad de un famoso, o lo que se sabe de testamentos y herencias cuando es una famosa con posibles la que ha fallecido.

También en las redes sociales sirve Telejurista. Hoy mismo, sin ir más lejos, he leído una perlita para no perdérsela. El tuit de alguien que afirmaba sin empacho que por fumarte un porro te encierran por delito contra la salud pública mientras los responsables de la carne intoxicada se salen de rositas. Le hubiera respondido que fumar porros no es delito, pero ya lo hizo alguien antes, con más paciencia que yo. Porque a mí cualquier día se me acaba.

Pero Telejurista, por supuesto, vale para todo esto y mucho más. Una llama a Telejurista e igual le sirven un alejamiento que una multa, lo mismo le resuelven una intoxicación masiva por una bacteria cuyo nombre nadie conocía antes, que saben sobre Derecho Internacional, asilo y extranjería. Telejurista es capaz de darnos la solución a la crisis migratoria, a las intoxicaciones masivas, al antivacunismo y hasta al tierraplanismo, si se ponen. Porque Telejurista es mucho Telejurista. E igual, si tenemos suerte, pillamos una oferta de last minute o un dos por uno. Le arreglo lo del okupa y le regalo una indemnización por la salmonela que pilló en el chiringuito. Que no se diga.

Así que, sin más, hoy daré el aplauso para quienes no dan pábulo a semejantes cosas. Y, de paso, mi agradecimiento. Que no se diga.

Antes de acabar,  pediré una ovación extra para quienes desde su cuenta de twitter han contribuido, aun sin saberlo, a este estreno. Es de bien nacida ser agradecida.

 

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