#crimenperfecto : La pluma


pluma

-Padre ¿qué fue del tío Carlos?

-Lo asesinaron

-¿Cómo?

-Con una pluma

-¿Y cómo puede matarse a alguien como una pluma?

-Se puede, te lo aseguro

-Entonces, ¿dónde está su cuerpo?

-No ha aparecido nunca. Nunca. Fue el crimen perfecto

Mi madre me contó esa conversación con su padre antes de morir. Desde ese momento, el asesinato del tío Carlos se convirtió en una obsesión que me perseguía cada día y se colaba en mis sueños cada noche. Hasta que, conforme fui creciendo, la obsesión cedió y los sueños encontraron nuevos temas con que llenar mis noches. Pero la historia del crimen perfecto se quedó instalada en un algún lugar de mi cerebro, y de vez en cuando me visitaba. Por eso decidí investigar

Pregunté en mi familia. Nada. Nada me dijeron tampoco en el pueblo, y nada encontré en los archivos, que, como tantos otros, se habían perdido en su mayor parte. Alguien me habló de un incendio, pero no supe cuándo ni por qué. Ni rastro del tío Carlos, y mucho menos de su asesino. Ningún testigo ni nadie que supiera de él. Hasta el día en que recibí aquella llamada

-¿María Gómez Montero?

-Si ¿quién es?

-¿Es usted familiar de Carlos Montero Rodríguez, nacido en 1910?

-Era…mi tío abuelo, el hermano de mi abuelo. Pero yo no le conocí.

-Obviamente

La voz del otro lado de la línea telefónica pronunció esa palabra con un tono que mezclaba contundencia e ironía. Yo ni siquiera sospechaba qué pasaba.

Sin ser consciente de ello, tenía ante mí el resultado del enigma que me había acompañado toda mi vida. Estaba a punto de resolver el crimen perfecto.

La llamada me informaba de que habían encontrado los restos de mi tío abuelo Carlos, enterrado en una fosa común con otros muchos cuerpos. Era una de tantas fosas en las que se arrojaron los cuerpos de personas que ejecutaron al poco tiempos de acabarse la Guerra Civil. Le habían identificado por los documentos que llevaba, conservados en el bolsillo de la camisa con la que fue enterrado.

A mi tío abuelo Carlos le asesinaron con una pluma. La que usaron para identificarle como homosexual y enemigo del régimen en la ficha que entregaron a las autoridades. Él murió fusilado, pero su asesino jamás empuñó un fusil. Y ya nunca pagaría por su crimen. Había cometido el crimen perfecto.

 

3 pensamientos en “#crimenperfecto : La pluma

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