Anécdotas: las togas también ríen


NinoRiendoAnimado

Si hay un género dramático agradecido y celebrado, ése es la comedia. El más duro de los argumentos puede tener su lado amable. Y, desde luego, una de las mejores frases que he oído jamás “Nadie es perfecto”, pertenece a una memorable comedia, que hoy remasterizamos en nuestro teatro en una nueva versión, una suerte de remake judicial: Con togas y a lo loco.

Y es que entre tanto drama y tanto seriedad, siempre hay momentos en que la hilaridad se impone, y no queda otra que disimular, tirar un bolígrafo al suelo o cualquier otra cosa para que nadie note que somos juristas al borde de un ataque de risa. Y ojo, que no siempre es fácil.

Las guardias o los defenestrados juicios de faltas constituyen un verdadero filón para hacer aflorar el sentido del humor incluso del más serio de cuantos togados haya en el mundo mundial, pero como no solo de faltas vive el jurista, cualquier momento es bueno para sacar de paseo la sonrisa cuando no la risa franca. Eso sí, tratando de mantener la compostura y, por supuesto, con todo el respeto al justiciable. Que lo cortés no quita lo valiente y, al igual que, como decía un viejo culebrón, Los ricos también lloran, en nuestro caso Las togas también ríen.

Y es que cualquier momento es bueno para que aparezca la musa del humor, los juicios de faltas –habrá que ver si los nuevos levitos los superan-, las guardias, la sala de vistas, y hasta los propios juicios civiles o sociales o cualquier otro momento entre compañeros.

Pero empecemos exprimiendo el limón de las faltas, aunque sea como postrer homenaje a las que tantos ratos distendidos nos regalaron, con la promesa de una –o más- nuevas entregas para otros momentos.

Difícilmente olvidaré uno de mis primeros juicios, en uno de los pueblos de la geografía española donde todavía existía un único juzgado, en que tuvimos serios problemas para celebrar un aparentemente sencillo caso de agresión a un árbitro en un partido de fútbol de tercera regional. La cuestión es que costó Dios y ayuda encontrar letrados que no estuvieran implicados con una de las partes y, cuando lo logramos, nos encontramos un problema nuevo: el oficial que hacía las funciones de secretario era nada más y nada menos que el entrenador de uno de los equipos, y se empeñaba en explicarme que el árbitro lo tenía merecido por pitar aquel penalti. Tuvimos que improvisar un sustituto, y salimos como pudimos del trance, con todos condenados, por cierto, porque se empeñaban en justificar la agresión en la terrible decisión del colegiado. Cosas del fútbol, como dicen.

Menos mal que no me trajeron el balón, que cualquiera sabe. Como quiera que en la citación dice que deben de traerse los medios de prueba, hubo una vez que no solo me trajeron la cinta de vídeo, sino que trajeron el reproductor y hasta una televisión cargada en una furgoneta. Y entonces nada de pantalla plana, no nos creamos.

Pero las pruebas no siempre son tan agradables. Una fiscal me cuenta que a ella pretendían sacarle en la sala de vista el contenido de una bolsa de basura que contenía las pruebas de la acción. Que no era otra que haberse defecado en la cama del compañero de piso, por lo que rápidamente evitaron que les dieran en las narices con la prueba del delito. Por la integridad de sus pituitarias, por descontado.

Y otros cuentan que le pillaron allí mismo con la cuña de queso que había tomado prestada de un establecimiento, alertados por el olor que desprendía el acusado y que emergía de las partes menos nobles de su cuerpo. Un lugar donde debe serles grato ocultar los sustraído. Y cuando de comida se trata, la cosa tiene su aquel, que uno nunca sabe. Que hay una compañera que afirma no haber vuelto a un supermercado tras comprobar en juicio que no querían ser indemnizados porque recuperaron lo hurtado, que el acusado había guardado en esa parte del cuerpo a la que tiene tanta estima. Y otro que me cuenta que el traje de chaqueta de marca que ocultaba el acusado bajo su viejo chándal fue puesto después a la venta.

Pero es que en esos pueblos pequeños, un juicio es un evento memorable. Me cuenta una compañera que en donde ella ejercía los parroquianos se ponían el traje de los domingos para presenciarlos, que no había otro acontecimiento que los juicios o la Misa. Aunque luego tuvieran que aguantar la risa ante la imposibilidad el policía insultado de repetir en público los insultos recibidos: “carapeo, feo, feo, so mamón” (sic). O ante la reacción de un acusado que afirmaba sin cortarse un pelo que echó a correr ignorando el grito de “alto” del agente porque no pensaba que con ese cuerpo le fuera a coger.

Pero, así como para algunos un juicio es un acontecimiento, para otros es algo tan manido que se permiten sugerencias sobre el procedimiento. Como le sucedió a otro compañero, al que un patriarca gitano, no contento por lo que sucedía, le advirtió que suspendería el juicio y se lo llevaría a la capital de la provincia. Y era tal su seguridad, que casi le hacen caso.

Así que hoy cambiaremos el aplauso por una sonrisa. La que dedico a todos aquellos que, con todo, nos han hecho pasar un buen rato. Y por supuesto, a los esfuerzos de los profesionales por mantener el tipo, entre los cuales están los compañeros que me han aprovisionado de tan jugosas anécdotas, lo que les agradecemos de corazón mi toga, mis tacones y yo misma.

Y esto no es todo. Permanezcan atentos a sus pantallas, que la función tendrá continuación.

Anuncios

4 pensamientos en “Anécdotas: las togas también ríen

  1. Pingback: Más anécdotas: el making of | Con mi toga y mis tacones

  2. Pingback: Anécdotas: tomas falsas | Con mi toga y mis tacones

  3. Pingback: Chascarrillos: chistes con toga | Con mi toga y mis tacones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s