CONDICIONES DE TRABAJO: ¿DÓNDE ESTAMOS?


SEGURIDAD TRABAJO

                Nuestro espectáculo continúa. Día tras día, quienes en ella trabajamos hacemos nuestra la labor lo mejor que sabemos, o que podemos. Aunque a veces no es fácil.

                En ocasiones, el brillo de los focos nos deslumbra, o deslumbra al público, y olvidamos que somos eso: trabajadores. Ni más ni menos. Y como tales, debemos ejercer nuestra profesión en unas condiciones dignas y adecuadas al servicio que prestamos. Aunque también en ocasiones parezca que seguimos en la época de los Tiempos Modernos de Charlie Chaplin. O poco menos.

                Acabo de leer hace unos días sobre la aprobación de un Plan de Riesgos Laborales para la judicatura. Hace unos días, repito, y estamos en 2015.Por eso, no sé si alegrarme o morirme de tristeza. O ambas a un tiempo…

                Me explico. Toda mejora en nuestras condiciones laborales es una buena noticia, sin duda, aunque de momento se centre en jueces y magistrados únicamente. Pero que hayamos tenido que esperar hasta bien entrado el siglo XXI para que se plantee dice mucho de muchas cosas. No deja de ser paradójico que aquellos que tenemos por misión hacer cumplir la ley hayamos vivido durante tanto tiempo sin que ésta se cumpla para nosotros. En casa del herrero, cuchillo de palo.

                Porque de aquello de predicar con el ejemplo, nada de nada. Hacemos todos los días juicios en donde se cuestionan las condiciones de trabajo de muchas profesiones, condenamos por la falta de ellas y hasta en Fiscalía contamos con nuestra propia sección de siniestralidad laboral, y es como si la cosa no fuera con nosotros. Por culpa de aquéllos a quienes corresponde poner los medios, y también por culpa nuestra, que no hemos protestado lo suficiente o no lo hemos hecho suficientemente alto.

                Por lo que afecta a los jueces, ha tenido que fallecer un magistrado por un infarto tras lo que han descrito como unas condiciones infernales de trabajo para que algo se mueva. Porque es muy sencillo saber que un obrero que sube a un cuarto piso sin arnés  pone un grave riesgo su vida, pero no es tan fácil, al parecer, saber que un profesional que dedica miles de horas a despachar asuntos bajo una considerable presión, también pone en riesgo la suya.

                Y no sólo es eso. Hay muchas cosas más, como instalaciones faltas de los requisitos más elementales, falta de un adecuado cómputo de las horas de trabajo y de libranza, carencia de material sanitario adecuado para atender una emergencia, falta de regulación de enfermedades profesionales. Que cualquiera termine la lista a su gusto. Daría para varios post.

                Y en cuanto a los fiscales, la cosa es si cabe peor. Llevamos años resignados a realizar nuestro trabajo en cualquier despacho que tengan a bien asignarnos, algunos sin luz natural, otros sin calefacción en sitios fríos, y otros asándonos a fuego lento. Y ni un iglú ni una sauna finlandesa son lugares adecuados para trabajar día tras día ni hora tras hora. Y esto vale no solo para los fiscales, sino para otros muchos trabajadores de nuestra función. No me cabe duda.

                Debería ser ya el momento de hacer algo. De que se tomen cartas en el asunto y tengamos, de una vez, unas condiciones laborales dignas y seguras. Quizás habría que etiquetar los expedientes, como los paquetes de tabaco, con una leyenda que dijera “la justicia perjudica gravemente la salud”.

                Voy a ver si lo propongo a quien corresponda. Dejo mientras tanto en suspenso mi aplauso, a la espera de la respuesta…

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2 pensamientos en “CONDICIONES DE TRABAJO: ¿DÓNDE ESTAMOS?

  1. Analizar, mejorar, adaptar y racionalizar las condiciones de trabajo de cualquier colectivo deberían de ser logros irrenunciables.
    Otra cosa más compleja es analizar el impacto, en términos de salud, que unas determinadas condiciones laborales producen en el trabajador que las soporta. Establecer una relación de cáusa-efecto entre la muerte de un magistrado y sus específicas condiciones de trabajo puede resultar, al menos, inadecuado.
    Los eventos cardio-vasculares, como por ejemplo un infarto, estan muy relacionados con lo que llamamos los factores de riesgo cardio-vascular clásicos (tabaco, hipertensión, hipercolesterolemia, sindrome metabólico, diabetes y factores genéticos personales) y quedan aún muchas dudas si el strees -per se- puede ser un factor de riesgo más o por el contrario como parece más plausible en términos científicos, sólo un agente desencadenante.
    Son muchos y fatales los infartos de miocardio que acontecen anualmente en cualquier población y no parecen relacionados con ninguna profesion concreta, condiciones laborales específicas por indeseables que sean ni tan siquiera con la carga laboral o strees (probablemente más relacionado con factores personales que con otros agentes externos) que se soporte.
    Existiendo, como existe, un catálogo de enfermedades profesionales con establecida relación de cáusa-efecto (minería y silicosis por ejemplo) o enfermedades infecciosas mortales en los profesionales que cuidan a los pacientes que las padecen, no parece adecuado, a no ser que se escriba en términos de humor, decir que “la Justicia perjudica gravemente la salud”
    Hechos estos comentarios en tono constructivo y con ánimo de sumarme a este espectáculo artístico que supone esta página, cuenten con mi voto contundente por la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores de Justicia.
    Saludos
    CPL

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  2. Pingback: Cumpleaños: una año de toga y tacones | Con mi toga y mis tacones

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