Acciones positivas: la vacuna


                El año está a punto de acabar. Por suerte, me atrevería a decir. Pero antes de que este tremendo 2020 se marche, nos da tiempo a hacer algo bueno. Incluso me atrevería a decir que nos da tiempo a poner en práctica algo de lo que hemos aprendido, o de lo que deberíamos haber aprendido. Tenemos la oportunidad de hacer una última  acción positiva de 2020, o de empezar el 2021 con buen pie. Que la suerte nos acompañe, en un momento tan de ciencia ficción que cualquier película del género parece más real.

                En nuestro escenario tampoco vamos a perder este tren, y vamos a abrir el telón para contar una historia de ficción que pude ser realidad, o tal vez una realidad que puede quedar en ficción. Cada cual lo decidirá cuando baje el telón.

                Vivimos en un momento en que una de nuestras principales preocupaciones es la vacuna. La dichosa vacuna, dicho sea en el sentido más literal. Cuándo llegará, cuándo nos tocará y cómo se hará son algunas de las grandes incógnitas. Porque el dilema entre ponérsela o no para mí no es incógnita alguna. Sí o también. No nos queda otra si queremos recuperar nuestras vidas.

                Ahora hagamos un ejercicio de imaginación y pongámonos en la piel de las científicas y científicos que han dado con ella. Pensemos cuánto habrán tenido que estudiar para tener la formación adecuada, cuánto habrán tenido que sacrificar y cuán necesario habrá sido el apoyo de sus familias.

                Un esfuerzo más y sigamos imaginando. ¿Qué habría pasado si estas personas no hubiera logrado terminar sus estudios? ¿Qué sería de nosotros sin que hubieran alcanzado el nivel de excelencia que les ha permitido llegar hasta ahí?

                Podría haber pasado. Es más, podría estar pasando ahora mismo. Podría haber ocurrido que esa niña o ese niño que soñaban emular a Madame Curie, a Fleming o a cualquier otro referente hubieran visto radicalmente interrumpida su vida. Podría haberles ocurrido que un aciago día un crimen machista acabara con la vida de su madre y hubiera supuesto el fin de su padre, encarcelado o muerto. No es algo imposible, desde luego. Este año les ha pasado a más de veinte niños y niñas en nuestro país. Y a otros tantos a lo largo de la historia.

                ¿Exagero? No lo creo. Tal vez las personas que conocían a las 43 mujeres asesinadas pensaban que era exagerado intervenir, y ahora la cosa no tiene remedio. Cuando se trata de salvar vidas, nada es exagerado. Mejor prevenir que curar porque, en este caso, de nada sirve el “más vale tarde que nunca”.

                No solemos pensar más allá del dolor del hecho. Nos quedamos con el drama del asesinato y no reflexionamos sobre qué será de esos niños y niñas que no solo han perdido a la persona que más querían sino que han perdido con ello la posibilidad de labrarse el futuro que anhelaban.

                Por fortuna, hay quién sí pensó en ello y quien sigue pensando. Soledad Cazorla , la que fue la primera fiscal de sala de Violencia de Género, cuya memoria permanece, se anticipó a todo. Dejó como herencia un fondo para becas de estudio para estas criaturas. Y la Fundación que lleva su nombre se dedica desde entonces a traducir en hechos su voluntad. Cada Navidad nos da, además, la oportunidad de contribuir con el simple gesto de adquirir un décimo de lotería solidario. Así lo hicimos otros años y, gracias a ello, varios huérfanos y huérfanas de violencia de género han podido seguir estudiando.

                Tal vez sea una de esas personitas la que el día de mañana, si sufrimos otro colapso mundial como esta pandemia, lleguen a tiempo de solucionarlo. Así que, si no somos capaces de hacerlo por ellos, hagámoslo en nuestro propio beneficio.

                Un solo clic aquí, y nuestra acción positiva estará hecha. Por supuesto, podéis hacer ese clic en el número de cualquiera de las madrinas, pero ya sabéis que si es el mío me hace mucha ilusión.

                No bajaré el telón si el aplauso. Hoy se lo daré a la Fundación Soledad Cazorla y a su enorme labor, pero lo comparto con quienes os animáis a este pequeña gran acción positiva. No les falléis.

Y, como siempre, mil gracias a @madebycarol por su preciosa ilustración hecha ex profeso, No a defraudéis a ella tampoco

Os recuerdo el enlace de nuevo, por si acaso. Ganemos o perdamos, ganamos igual

https://www.playloterias.com/la-loteria-de-la-madrina-susana-gisbert

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