
Por una vez, y salvando las distancias, emularé a Fray Luis de León y su “decíamos ayer” para aludir al anterior estreno referente a las causas de discriminación al diferente, y en este caso recordaré la cantidad de series de TV que reflejan esto. Series como Holocausto, Raíces o Fuimos los afortunados, entre otras muchas.
En nuestro teatro, como veíamos en el estreno anterior, la igualdad es tan importante que sus infracciones son severamente castigadas, en función de su gravedad. Hablábamos entonces de las causas basadas en racismo, antisemitismo, antigitanismo, ideología, religión o creencias. Toca, pues, ahora, continuar con ello, siguiendo el orden del artículo 22.4 tal como vimos.
Para empezar, hay que abordar la discriminación por etnia, raza o nación a la que pertenezca la víctima. Realmente, se trata de una redacción un poco redundante, porque todos estos motivos tenían en principio encaje en el racismo, pero ya se sabe que más vale pecar por exceso que por defecto y como, dice el refranero, mejor que sobre que no que falte. En cuanto a la etnia y la raza, cabe reproducir lo dicho en la anterior función d nuestro teatro respecto a que no hay más raza que la humana”. Pero la alusión a la nación es más peliaguda. ¿Se limita la causa a las naciones reconocidas oficialmente como tales, o es ampliable a otras no reconocidas? ¿Incluye a quienes se consideran una nación como el caso del independentismo o quedan fuera del precepto? Pues todo esto y mucho más serán cosas que tendrá que ir matizando la jurisprudencia. Tiempo al tiempo.
La siguiente motivación de discriminación es la que tiene lugar por razón de sexo. A este respecto, hay que diferenciar sexo, como realidad biológica, a género, como realidad cultura, pero en muchas ocasiones se confunde.
En cuanto a la edad, hay que destacar, en primer lugar, que se trata de la única de las causas de discriminación contempladas en la agravante de odio que no tiene su paralelismo en la redacción de los delios de odio del artículo 510 y siguientes, algo que, a mi juicio, obedece a un olvido a la hora de transcribir más que a otra cosa. En cualquier caso, el edadismo , que también tuvo su estreno, viene constituido por la discriminación basada en la edad tanto respecto a las personas mayores o gerontofobia, como a los menores. Respecto de estos últimos es lastimosamente frecuente la discriminación a los llamados Menas, en la que se une al edadismo, el racismo y la aporofobia, además de otros motivos como la religión o el origen nacional.
A continuación, se refiere el precepto a la orientación sexual como motivo de discriminación. La homofobia, entendida en sentido amplio como LGTBIfobia es una de las casas clásicas de discriminación y figura, junto a la xenofobia y el racismo, entre los motivos más frecuentes de procedimientos incoados Por delitos de odio. Se podía incluir en ella la discriminación a homosexuales, lesbianas, personas trans y similares, aunque a veces se solapa, bajo el paraguas de la LGTBIfobia, con el motivo referido a la identidad sexual que luego veremos.
La siguiente causa de discriminación viene construida por la identidad sexual que, como decía, no es siempre fácil de distinguir de la basada en la orientación sexual. Basta decir que en este epígrafe caben todas las realidades que van más allá de la diferenciación en dos géneros, personas que se reconoce como queer, no binarios o de genero fluido, por ejemplo. Realidades que no siempre son fáciles de aprehender.
La discriminación por razones de género es relativamente reciente. Data de la reforma del Código Penal del año 2015, y hasta entonces, este tipo de discriminación se incluía -o se trataba de incluir- en la discriminación por sexo. Esta agravante es de gran importancia y frecuente aplicación en los delitos relativos a la violencia de género, tanto en la pareja o ex pareja como en otros casos como las agresiones sexuales
Y hasta aquí, la ración de hoy de causas de discriminación. Como las series policíacas de mi infancia, hay que decir eso de “to be continued” pero, antes de llegar al “The End”, daré el aplauso que esta vez va dirigido a todas las personas que cada día sufren estas discriminaciones. Ojalá no fuera así.