Iurisnavidades: justifelicidades


I

              Cada Navidad lo repetimos. Las películas navideñas son tropel, y llegadas estas fechas, invaden nuestras pantallas, pequeñas y grandes. Van desde las autóctonas películas familiares, tanto antiguas como La Gran Familia o La familia y uno más como la reciente saga de Padre no hay más que uno. Y, por supuesto, las que vienen de allende los mares, con Que bello es vivir a la cabeza, Love Actually o cualquier saga de Santa Claus. Es lo que toca en estas fechas.

              En nuestro teatro, las Navidades también tienen su influencia, aunque no lo parezca. Especialmente cuando, desde hace poco, se consiguió que los días de fiestas navideñas sean inhábiles a los efectos de cómputo de plazos, un verdadero logro que en otro momento hubiera parecido impensable.

              De este modo, eliminados juicios, declaraciones y vistas, solo nos queda aquello que se realiza en las guardias, que no es poca cosa, y que en estos días tiene tintes particulares.

              En mis más de treinta años haciendo guardias, siempre esperé que el día de Navidad, o alguno de sus aledaños, me trajeran detenido a Papá Noel o a los Reyes Magos por allanamiento de morada o por una confundida tentativa de delito de robo. No me ocurrió nunca, ni con los auténticos, ni con algunos de pega, aunque sí sé de algún compañero que se ha visto en este trance. Hay quien sí ha tenido detenidos disfrazados de Santa Claus, de paje, de elfo o de Rey Mago, que aprovechaba la magia navideña para hacer el agosto en diciembre. Y es que siempre hay quine aprovecha cualquier oportunidad.

              Lo que sí me he encontrado más de una vez es a personajes con disfraz navideño que habían bebido más de la cuenta y habían acabado en una discusión con pelea, lesiones o cualquier tipo de delito menor. Por suerte, que en esos casos también puede haber resultados terribles.

              Y si hablamos de Nochevieja, la cosa se pone aun más peliaguda. Y es que el alcohol favorece la delincuencia, en Navidad y todo el año, pero en este momento especialmente.

              El cuñadismo también da de sí, y hay reuniones familiares que acaban como el rosario de la aurora Y es que querer tener siempre razón no es bueno, pero defenderlo a cualquier precio botella en ristre es aún peor.

              No obstante, y más allá de estos delitos anecdóticos, hay otros que hay que tomarse más en serio, si cabe. Son, de una parte, los relacionados con la conducción. Aunque nuestra concienciación ha aumentado considerablemente en los últimos años, hay quine todavía no ha interiorizado lo que decía aquel viejo spot, que tan famosos se hizo en una época “si bebes no conduzcas”. Y los resultados pueden ser catastróficos para el autor y para quienes encuentre en su camino.

              El otro grupo de delitos lamentablemente frecuentes en esta época es el relacionado con la violencia doméstica y la violencia de género. El coctel formado por el aumento de la convivencia y el consumo de alcohol no es que cause en sí este tipo de violencia, pero sí hace que se den los peores resultados en una situación de violencia ya existente. Es como encender la llama en un polvorín.

              De otra parte, las Navidades tren consigo otro fenómeno muy triste. La soledad impuesta y la alegría casi obligatoria hacen que quien se encentra en una situación límite tome decisiones irreversibles. Por eso es un momento especialmente peligroso para los suicidios. Tampoco en este caso, como en el anterior, es la Navidad la que los causa, pero es el factor que acelera la tragedia en una situación preexistente.

              Y no me despediré hoy sin referirme a los delitos relacionados con la picaresca. Estafas que afectan a sorteos o a loterías inexistentes han sido un clásico navideño durante mucho tiempo. Qué le vamos a hacer.

              Por supuesto, no cerraremos este telón navideño sin dar el aplauso, esta vez con pandereta y zambomba. Y está destinado, como no, a quienes han de trabajar en estos días, especialmente en las festividades más sonadas. Buena guardia para ellas y ellos y feliz Navidad a todo el mundo toguitaconado.

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