#ArtistaInvitado: Héctor Melero


Hoy en nuestro teatro inauguramos una sección dedicada a artistas invitados, como ocurre en toda serie que se precie. Aunque ya había existido alguna colaboración puntual, hoy se convierte en sección fija, que estrenará e vez en cuando

¿Y quién mejor que mi compañero Héctor, el primer fiscal invidente además de fantástico amigo y profesionales, para hacer una estreno de campanillas?

Así que ahí os dejo sus palabras. Para disfrutarlas y paladearlas

Más de un año en una profesión apasionante.


Para alguien como yo, que no soy muy dado a escribir, esto es complicado, pero Susana, amiga, compañera y jefa en delitos de odio por ese orden me pidió una colaboración en este blog contando mi primer año como Fiscal, y ni he querido ni he podido decirle que no.
Al ser el primer fiscal ciego que ha pasado por nuestra institución, el fiscal Jefe y yo acordamos que me dedicaría solamente a hacer juicios, no teniendo por tanto que despachar papel, ya que podía complicar el trabajo por tener que escanear toda la documentación.
Un juicio oral es algo apasionante, todavía me pongo nervioso cada vez que empezamos uno y el juez me pregunta si el Fiscal tiene alguna cuestión previa. Y qué decir del informe, donde hay que resumir el juicio Pero esa adrenalina es maravillosa.
Debo agradecer a mis compañeros sus calificaciones y extractos, que son siempre muy buenos. Y se preguntarán los ajenos al mundo de la toga, ¿qué es esto?
La calificación es el escrito de acusación, donde explicamos los hechos que entendemos han ocurrido, decimos de qué delito se trata y finalmente pedimos la pena, y los extractos son un resumen de la causa, que te permite hacer el juicio sin mirar la totalidad de la misma.
Dedicarse al juicio oral te da multitud de perspectivas diferentes, ya que ves todo tipo de
delitos habidos y por haber. Si hay algo que me gusta es individualizar, ya que detrás de cada juicio, acusado o testigo hay personas así que aprovechando este post, os voy a contar alguna que otra anécdota.
Todo juicio empieza con las negociaciones entre fiscal y partes para rebajar la pena y llegar a un acuerdo para no celebrar el juicio. Yo siempre aplico en estas negociaciones la máxima de que un precepto penal no te arruine una buena conformidad, e intento bajar las penas al máximo posible salvo en contadas excepciones, como aquel juicio, en que un chico marroquí pidió a través de su letrado que se le pusiese un año y un día, que quería que lo expulsasen de España, que aquí no había tenido suerte y quería volver a su país.
Cuando no hay conformidad, se pasa al interrogatorio del acusado, salvo en algunas
excepciones que o no declaran, aplicando eso de que «si el silencio es más interesante que tus palabras, cállate», o cuando los abogados piden la declaración en último lugar del acusado para garantizar mejor su derecho de defensa, dando su versión tras la práctica de toda la prueba.
Recuerdo a un acusado, al que habían pillado en un robo de pleno, y cuando su abogado le
ofreció la conformidad le dijo que para el juicio. Yo le pregunté si era cierto el robo, y él, más
ancho que largo me dijo que sí, y cuando le pregunto si había entendido lo de la conformidad, va y me suelta que le daban igual cuatro que tres años.
Posteriormente se pasa siempre a la práctica de la prueba testifical, y quiero hablar de las
víctimas en general y de las de violencia de género en particular. Tenemos que agradecerlas que declaren, que nos cuenten lo que han vivido, y reflexionar todos los que componemos la administración de Justicia. Las víctimas quieren dejar de pensar en estos hechos, tan cotidianos y habituales para nosotros los profesionales pero tan traumáticos para ellas, y debemos tardar menos en terminar con los procedimientos, con el máximo respeto a los derechos de todo investigado. Más juzgados y sobre todo más juzgados especializados en violencia de género los necesitamos como el comer, porque trabajamos mucho todos los que estamos, pero necesitamos ser más para ayudar de verdad a las víctimas.
Tras las testificales, y después de dar por reproducida la documental, pasamos a las
conclusiones. Tras el informe final, en donde se resume el caso por todas las partes y el derecho a la última palabra del acusado, donde alguna vez alguno se ha declarado culpable por un ataque de sinceridad, queda el juicio visto para sentencia.
Pero no solo vivo de los juicios, también hago alguna que otra guardia, donde puedes
encontrarte cualquier situación, y cualquier llamada intempestiva pidiendo un “habeas
corpus”, como me pasó no hace mucho, y también formo parte de dos secciones
especializadas como son Delitos Económicos (acabo de entrar y poco hay que contar), como en delitos de odio, (con la artista de este blog), donde llevo desde mi incorporación a esta fiscalía como voluntario y estoy muy contento. Os hablaría más de esta última, pero se lo dejo a Susana, que lo hará mejor.
Que una persona ciega entrase a formar parte de la fiscalía, y al ser algo nuevo, podía resultar complicado al principio, pero creo que hemos superado el examen con nota. Quiero agradecer a todos los que trabajan diariamente conmigo, a los compañeros, que siempre están dispuestos a echar una mano, a José francisco Ortiz y a Teresa Gisbert, Fiscal Jefe y Fiscal Superior respectivamente, que me han dado todas las facilidades del mundo, y no han visto un problema en mi discapacidad. También a todos los jueces, que cuando voy a su juzgado nunca se molestan si hay que leer alguna documentación, o explicar alguna imagen, y finalmente a los funcionarios de nuestra fiscalía, que hacen nuestro trabajo mucho más fácil, organizando nuestras carpetillas para ir a juicio, tramitando todo el papel para que a todos los compañeros nos llegue a tiempo y un largo etc, y, especialmente, a Ana, mi funcionaria en exclusiva, por aguantarme tanto, por haberse quedado sin almorzar algún que otro día y por ser mis ojos en esta maravillosa profesión.

Ya hasta aquí, la palabras de Héctor. A partir de este momento, el aplauso. Y la ovación cerrada, que bien la merece

3 comentarios en “#ArtistaInvitado: Héctor Melero

  1. Que maravilla… pero que un fiscal retire la acusación…. Creo que en mis 25 años como letrada solo me ha pasado una vez… delante Señor Fiscal y me quito el sombrero de estudiado, superar una carrera, haber preparado oposiciones y ser un Señor Fiscal…. Mis más sincera felicitación

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