Sustituciones: ¿qué hacemos?


Nadie es indispensable, por más que algunas veces así lo creamos, o lo queramos creer. Ya reza un dicho antiguo que «Hasta Don Preciso acabó en el cementerio», y no le falta razón. Por eso hay que tener muy claro quién nos sustituye, si nos pasa algo. Y ojo con no hacer chapuzas como la de aquellas series como Dinastía, donde solucionaban la espantada de una actriz con una “resurrección” de su personaje encarnado en una actriz distinta con subterfugios como un accidente, con operación de estética y amnesia incluida. La necesidad de que existan Sustitutos es una realidad y hay que tenerla prevista para evitar improvisaciones y parches

              En nuestro teatro, como en tantas otras partes, esta necesidad se siente cada día. Quienes habitamos Toguilandia tenemos la mala costumbre de enfermar, tener hijas e hijos, y hasta -oh, barbaridad- irnos de vacaciones. Aunque ahí estén los asuntos y sus plazos, inasequibles al desaliento, poniéndonoslo difícil.

              Sé que estoy a punto de meterme en un jardín por el que me va a costar pasar y más aún salir con bien, pero me voy a arriesgar. Mis tacones son capaces de atravesar jardines mejor de lo que parece. O de intentarlo, al menos. Porque en estos temas entramos muchas veces en el reino del yoísmo o yomasismo –“pues lo mío es peor”- en vez de recordar que remando a la vez el barco avanzará más rápido.

              Pero vayamos por partes. Y empecemos, cómo no, por Sus Señorías. ¿Qué pasa si un juez o jueza falta a su juzgado por alguna razón justificada como una enfermedad? Pues antes, en la noche de los tiempos, la cosa estaba prevista, entraban en juego los sustitutos y sustitutas , que ya tuvieron su propio estreno, la mayoría de los cuales fueron tan injustamente cesados. Papá Estado decidió ahorrar, allá en 2013, y que las sustituciones se hicieran dentro de la misma carrera, voluntariamente si había quien quisiera, y forzosamente en caso contrario. La solución resultó ser, como tantas, una chapuza que aún arrastramos. Sustituir a un compañero supone duplicar un trabajo ya de por sí colapsado, con el consiguiente perjuicio no solo para la salud del afectado, sino para la Justicia y el Justiciable. Porque, nos pongamos como nos pongamos, una persona no puede hacer el trabajo de tres sin que el trabajo y la persona se resientan. Es lo que hay.

              En la carrera hermana, o sea, la mía, hay más de lo mismo. La desaparición de los sustitutos nos afectó de la misma manera a la fiscalía y la solución chapucera también. A día de hoy nos encontramos con jueces y fiscales que tienen que interrumpir sus vacaciones para hacer la guardia, y conozco casos muy cercanos de juezas que llevan lustros sin poder disfrutar de más de 9 días seguidos de vacaciones. Y así es imposible desconectar, desde luego, además de que tampoco se puede hacer el mínimo plan si no es a costa de la compañera de al lado. Y otro tanto cabe decir de las LAJs, que para esto hay café para todas. Y para todos.

              Por supuesto, se trata de situaciones que no superarían en la empresa privada una inspección de trabajo. Es más, acabaría siendo un juez o una jueza quien resolvería sobre la sanción a esa empresa mientras que la nuestra, la Administración de Justicia, sigue haciendo lo que le da la gana. Porque de donde no hay no se puede sacar. Y no me refiero a lo que más de una y uno estará pensando sino a algo más simple, los medios. Porque si ya de por sí no hay suficientes jueces, o fiscales, o LAjs, menos aún habrá de los que echar mano para sustituciones.

              Esas cosas dan lugar a que, más veces de las que quisiéramos, se quedan las mesas multiplicando asuntos durante el verano que nadie despacha y que nos esperan a la vuelta como si fuéramos niños que no han hecho los deberes y tienen que pagar su castigo haciéndoos corregidos y aumentados.

              Y es que esa unidad de medida, la mesa, tiene mucha importancia en Toguilandia. ¿Cuántas veces no habremos visto que una causa se estanca porque está en la mesa de un funcionario de baja y no han provisto su sustitución? Pues eso.

              Pero, con todo y con eso, estos problemas no son nada si los comparamos con lo que les ocurre a los abogados y, especialmente, a las abogadas que tienen la ocurrencia de ser madres. Porque, en pleno siglo XXI, siguen luchando para conseguir cosas tan simples como que les suspendan los señalamientos cuando dan a luz o están de baja maternal y no resulten penalizadas por eso con una pérdida de clientes. Y sí, la empatía de Sus Señoría es importante, pero eso no debería suplir una previsión legal que, a día de hoy

1 comentario en “Sustituciones: ¿qué hacemos?

  1. Siendo sincero, no entiendo las circunstancias de hoy en día. Tanto profesional en el desempleo, cuantos abogados accedieron a cursos de jueces/as, fiscales/as, LAJ, etc…y de repente, me entero que una compañera que hizo los cursos de jueces/as y no pudo acceder a la judicatura, y con poco tiempo «currando » de abogada, la llaman para sustitución de un fiscal???? Lo entendemos????

    Me gusta

Responder a Juan Manuel Ramos Quevedo Cancelar la respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s