Meditadora: ommmm…


Hoy nuestro escenario llega con un estreno especial: un canto a la esperanza por todo lo que ha sido y no fue por culpa de la pandemia…pero volverá a ser

Esta historia de un monumento fallero podría servir como metáfora de otras muchas historias

LA MEDITADORA

-¿Sabes? Estoy un poco harta

– Harta de andar para acá y para allá. Esto no se parece en nada a lo que me dijeron

– ¿A qué te refieres?

– Pues, eso. Seguro que a ti te dijeron lo mismo. Que estarías unos días en la calle, todo el mundo te admiraría y luego, zas, a la hoguera, y de ahí al limbo de los ninots de cartón piedra. Ese sitio donde van a parar todos nuestros compañeros. Ahí deben estar pasándolo bomba mientras aquí seguimos

– Es que lo nuestro es la Plantà más larga de la historia, sin duda. Pero tómatelo con calma. Poniéndote así no ganas nada

– ¿Con calma, dices? ¿Con calma? Estoy hasta las narices de que todo el mundo pretenda que me tome las cosas con calma, diciendo ommmm… y respirando hondo. Si ni siquiera me dejan tomar aire, con esta mascarilla que me colocaron en cuanto me plantaron en la Plaza del Ayuntamiento

– Hija mía, si la gente te conociera no te volvían a llamar “la meditadora”. Más bien te llamarían “la renegona”

Muchos más ninots asintieron, sumándose a lo que decía el Payaso, el único que se atrevía a discutir con la Meditadora. Desde que los trasladaron de sus respectivos emplazamientos en sus fallas, andaban yendo de Herodes a Pilatos sin que nadie les dijera muy bien qué sería de ellos. Su teórica vida efímera se había convertido en una tediosa espera en la que no tenían fecha de partida.

Hubo un momento en que se hicieron ilusiones. Corrió el rumor entre los muñecos almacenados de que en el verano los sacarían a la calle para quemarlos, luego les dijeron que en el otoño, para el 9 de octubre. Ahora, sin embargo, el siempre bien enterado Payaso les había dicho que escuchó entre los trabajadores del almacén que este año tampoco habría Fallas. Y estaba cundiendo el desánimo, especialmente en Meditadora, que siempre llevaba la voz cantante y de cuyo estado de ánimo dependía el de los demás.

Ahora, sin embargo, se estaba extendiendo un rumor nuevo. Decían que Meditadora sería quemada en una ocasión especial

-Lo han dicho bien claro. Que quemarán a Meditadora cuando se haya superado la pandemia

-Qué suerte tiene…

-Ojo, no vaya a ser una fake news de esas

-De eso nada -Payaso se había ofendido- Ya sabéis que yo siempre estoy bien informado.

Hacía unos días de eso, y todos los ninots permanecen incólumes, Mediatora incluida. Pero ahora todo es distinto. A ellos no les han vacunado, pero les han inoculado algo casi más valioso: la esperanza. Eso sí, mientras tanto, Meditadora no se ha atrevido a quitarse su mascarilla. Por si las moscas.

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