Domicilio: hogar, dulce hogar


casa_w1140

 

El hogar es el lugar donde se pasa gran parte del tiempo. Hay películas, obras de teatro o novelas que transcurren por completo dentro de una casa lo que, de paso, supone un ahorro importante de decorados, que todo cuenta y más en tiempos de crisis. Nuestra casa o el lugar donde vivimos se puede convertir en escenario de intriga o terror, como pasa en Los otros, Poltergeist o El resplandor, por citar algunas, y hasta ser la protagonista  que sirve de unión a personajes y acciones, como en el caso de La casa de los espíritus. Incluso puede volar, y si no que se lo digan al entrañable abuelito de Up. Y, por supuesto, es el marco de innumerables comedias y series televisivas, por más que repitan que Aquí no hay quien viva, tengan que estar A las 11 en casa, y la protagonicen Dos hombres y medio o Las chicas de oro, Los Simpson o los miembros de  Modern Family. Y es que nada como el Hogar, dulce hogar

El hogar, el domicilio, la vivienda o la casa, que a veces son sinónimos pero entre los cuales existen numerosos matices que son un mundo para juristas, es un gran protagonista en Toguilandia. Desde el siglo XIX, con la importancia de la propiedad privada, hasta la progresiva consolidación de los derechos sociales, el hecho de tener vivienda, o carecer de ella cobra especial importancia en nuestro teatro. Y lo hace, además, en diversos ámbitos del Derecho.

Durante este verano raro, raro, raro, me ha llamado la atención la profusión de atención informativa sobre un fenómeno que, aun siendo importante, no sé si lo es tanto como para ganar espacio en los noticiarios al coronavirus, la crisis y todas esas consecuencias que tanto están alterando nuestras vidas. Estoy hablando de lo que ha dado en llamarse okupación, con esa vistosa k que parece que da importancia a algunas cosas. Algo que, en Derecho Penal, se llama usurpación de inmuebles, aunque pueda entrar también en el campo de acción de otros delitos, como el allanamiento de morada.

En Derecho, el domicilio es algo tan importante que puede decidir la nacionalidad o la vecindad civil, que se pueden adquirir por residencia, determina qué ley es aplicable y qué juzgado en competente. Tanto es así que la ausencia del mismo durante largo tiempo da lugar a un procedimiento destinado a dar forma a esa desaparición de cara a los efectos jurídicos que pueda producir en cuestiones como las herencias. Esto, que parece propio de películas, es muy necesario cuando han existido conflictos bélicos o cualquier otro tipo de catástrofe, natural o no, que implique la desaparición de personas. Y no es cosa de ahora, hasta una cancioncilla infantil nos daba la pista: Mambrú se fue a la guerra, no sé cuando vendrá.

En cualquier caso, aunque ahora parece no existir otra posibilidad jurídica que la usurpación de inmuebles que, además, nos venden como un problema tremendo e irresoluble cuando hay varias posibilidades de resolución en Derecho, la profanación del lugar donde vivimos da para mucho en Derecho penal. El robo en casa habitada es un supuesto agravado del robo con fuerza, la circunstancia de que la violencia de género o doméstica suceda en el domicilio de la víctima constituye un subtipo agravado como lo supone que una estafa se refiera a vivienda, además de que el allanamiento de morada es un delito en sí mismo. No podría ser de otra manera cuando la Constitución reconoce entre los derechos fundamentales la inviolabilidad del domicilio. Pero, no lo perdamos de vista, las distintas denominaciones tienen diferentes matices. En un solo párrafo me he referido a domicilio, morada, vivienda, inmueble y casa. Y si de Derecho Civil se tratara hablaríamos también de fundo y predio, que suenan más rimbombantes.

Como decía, no sé que intereses ocultos se esconden tras el interés informativo en la okupación, porque si una mira determinadas cadenas de televisión, parecería que en cuanto dejes un momento tu casa para ir al súper, se te va a llenar de una horda de gente a la que, además, no vamos a poder echar nunca. Por un lado, el fenómeno de los okupas suele circunscribirse –salvo alguna excepción, como siempre- a  casas o locales deshabitados y requiere algo más que irse un rato. Además, como en cualquier caso, se pueden tomar medidas por parte de la fuerzas y cuerpos de seguridad para reponer las cosas a su estado y para detener al delincuente in fraganti. ¿Alguien de verdad cree que si te vas a pasar un fin de semana va a entrar alguien en tu casa forzando la puerta,  a pesar del vecindario, y no va a haber modo de sacarlo de allí? Todo puede pasar pero, desde luego, no es lo común ni lo frecuente. Que se trata de Ricitos de Oro colándose en la casa de los Tres Ositos.

A mí, la verdad, me preocuparía más un posible robo en ausencia vacacional, mucho más factible y habitual, por eso me llama tanto la atención el empeño informativo en los okupas. Pero igual es cosa mía. Bueno y de mi amigo Toni, que sé que está tan mosqueado por el tema que cualquier día nos colapsa Twitter. Tranquilidad.

Tal vez lo que pasa es que con esta saturación de pantallas a la que nos llevó el confinamiento y con la que continuamos en la dichosa nueva normalidad, se ve de todo. Pero, por Dios, que nadie piense que si los supuestos ocupantes gritan eso de “habeas corpus, habeas corpus”  como he visto en algunos vídeos, van a lograr algo. Eso es un procedimiento judicial para acabar con detenciones ilegales, no un abracadabra jurídico. Lo siento por quien crea otra cosa, pero decir “Habeas corpus” –o corpus Cristi, o ave escorpio, que de todo hay- no es un  “Abrete sésamo” judicial. No se abren los juzgados de par en par como si hubiera llegado Alí Babá, con o sin Cuarenta ladrones

Y hasta aquí el estreno de hoy, que cada cual pude leer desde su casa, domicilio, vivienda, morada o desde cualquier otro sitio. El aplauso va hoy para quienes cada día se esfuerzan en explicar que en Derecho no es oro todo lo que reluce. Ni todo lo que sale en la tele.

 

Un pensamiento en “Domicilio: hogar, dulce hogar

  1. Que me perdone, pero los medios trasmiten la punta del iceberg sobre estos delitos leves. Yo trabajo en las dos postulaciones: Légitmos propietarios que les han despojado de forma violenta la posesión de un inmueble obtenido fruto de su sudor de la frente, y los caraduras abusando de su derecho constitucional a la viviemda se trabakan en chantaje emocional- Sim embargo. se deberían hacer públicos más tipos de delitos con las nacionalidades de sus intervinientes.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s