Esperanza: se busca


Dedos-cruzados

Los artistas, o quienes aspiran a serlo, viven constantemente en una especie de zozobra. Las expectativas forman parte de su vida sin poder evitarlo. Lograr su primer papel cuando aún no ha debitado, obtener un papel protagonista luego, conseguir un Oscar, un Goya, un Tony, una Palma de oro o cualquier otro premio, y vuelta a empezar. Siempre esperando participar en la obra de su vida, y después esperando no bajar el listón. De Ha nacido a una estrella a no caer en el Crepúsculo de los dioses, pasando por Que siga el espectáculo. Siempre con el corazón en vilo.

En nuestro teatro también compartimos esa continua sensación de estar en vilo, de vivir con la esperanza de lograr esto o aquello. Primero, conseguir terminar los estudios, la carrera, con sus cursos y sus prácticas. Después, quienes elegimos ese camino, aprobar la oposición, que no es moco de pavo. Y si se opta por tirarse a la arena del ejercicio profesional, lograr la formación e instalarse, que tampoco es poca cosa. Ahí es donde tenemos nuestro momento Ha nacido una estrella, ese momento donde creemos que está todo hecho cuando la cosa no ha hecho nada más que empezar.

Y, cuando apenas nos ha dado tiempo a saborear las mieles del triunfo, casi sin darnos cuenta, entramos en la siguiente fase. Que siga el espectáculo. Y empezamos a desear fervientemente alcanzar un destino mejor, o  consolidar el despacho en su caso, y comenzar a situarnos cerca de aquello que suponíamos que sería nuestro objetivo cuando alcanzáramos la meta. Éxitos profesionales, mejores casos, nombramientos o destinos más atractivos. Seguimos esperando.

Y aunque nos situemos, la espada de Damocles sigue ahí. Porque no hay que dormirse, no vaya a ser que llegue la fase el Crepúsculo de los dioses, que hay que evitar a toda costa. Y esperamos que las cosas sigan bien y sobre todo que vayan a mejor.

Pero esas esperanzas no lo son todo. Hay esperanzas grandes y pequeñas, comunes e individuales. Y quienes transitamos por nuestro escenario, seguimos con la esperanza a cuestas, aunque a veces cuesta tanto conservarla que me parece que cualquier día aparece en un cartel pegado a la pared con la leyenda “Wanted”, o “Se busca”, como en las clásicas películas del Oeste.

¿Y que esperamos? Pues seguro que la mayoría, lo mismo. Que tengamos una Justicia eficaz y con medios, que la Justicia sea Independiente y que sea efectiva y, desde luego, que sea igual para todos. Que por fin entremos en el siglo XXI y no tengamos que encomendarnos a todos los santos para que las notificaciones lleguen, los programas informáticos funcionen o los juicios se puedan celebrar en un tiempo razonable. Parece fácil ¿no?

Pues no. Como quiera que quienes tienen que proveer de medios, que quienes hacen las leyes y quienes organizan el cotarro no escuchan o no quieren escuchar, seguimos como seguimos. Esperando y esperando. Y ya se sabe que el que espera, desespera. Y pobres de nosotros si llegamos a ese punto.

Yo espero que algún día no demasiado lejano se creen plazas de jueces, fiscales, LaJs y funcionarios, se recuperen los sustitutos perdidos, se valore de una vez el turno de oficio, se faciliten medios dignos y adecuados a los tiempos y se legisle de un modo razonable. Espero que la Justicia deje de ser la Cenicienta de la Administración, y de recoger las migajas que dejan sus hermanastras poderosas, como Hacienda, que siempre tiene el vestido más lujoso mientras ella se lo tiene que confeccionar con harapos. O, en otro caso, que venga el Hada Madrina y a golpe de varita, diga aquello de “todo se arregla con solo decir Dibidibadibidú”.

Pero mucho me temo que va a ser que no. Así que mientras tanto, me quedo con la esperanza de que no se me cuelgue el ordenador más de lo soportable, de que no me falten grapas, possits o bolis, que los fallos de la climatización no eleven la temperatura de mi despacho más allá de lo soportable, o de que no le pase nada a ninguna de mis compañeras, no me toque sustituirla. Y por supuesto, que no se retrasen en los pagos más de lo admisible, como ha venido sucediendo con el turno de oficio y ocurre a veces con la retribución de guardias, porque nuestras familias tienen la mala costumbre de comer todos los días. O como con la paga extra de 2012, que aún venimos recuperando a trozos, tarde y mal, y ya no da para comprar los turrones de aquellas Navidades.

Así que el aplauso es, desde luego, para todos los que pese a todo, conservan la esperanza. De las cosas pequeñas y las grandes, que todo importa. Y mientras tanto, por si acaso, iré colgando el cartel de “Se Busca” en las puestas batientes del Saloon de nuestra Justicia.

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4 pensamientos en “Esperanza: se busca

  1. Hola!

    he aterrizado en tu blog por pura casualidad y me ha encantado descubrirte … He leído esta última entrada y te sonará sorpredente pero llevo semanas buscando a fiscales sustitutos que quieran trabajar en el Ministerio de Justicia, no para cambiar las cosas desde dentro sino desde fuera … Expediente judicial electrónico, Justicia Digital, Lexnet son algunas de la palabras que forman mi carta de presentación. Necesitamos gente que tenga experiencia como fiscal y motiviación en modernizar la Administración de Justicia!!

    Que exista una justicia cercana, ágil, electrónica y moderna empieza a ser una responsabilidad que se está tomando muy en serio el Ministerio de Justicia. Al parecer lo que no se publica en forma de empleo público se está demandando a través de proyectos de empresas privadas … paradojas?

    Sólo me inquieta una cosa, como responsable jurídica de una consultora dedicada a la modernización de la Administración de Justicia ¿Dónde puede encontrar esa gente gente que comentas en tu post ?? No quiero teleoperados, peluqueras, ni auxiliares administrativos quiero PROFESIONALES que conozcan bien su trabajo, busquen un sueldo razonable y crean en que otra Justicia es posible.

    A día de hoy, te diría que parece más una fábula que una situación real encontrar a Fiscales sustitos en paro y dispuestos a trabajar.

    Allí donde quieran que estén, me gustaría pedirte un favor, si a alguien crees que le puede interesar, dale mi correo. Hay otra vida más allá de las oposiciones y es una pena, como bien comentas, desaprovechar tanto talento.

    Muchas gracias, por leerme 😉

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  2. Pingback: Esperanza: se busca | Raciozinando

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