Permisos: ¿desconexión?


tacones sofa

                Todos, hasta los artistas, tenemos derecho a descansar de vez en cuando. Nuestros tiempos no coinciden siempre con el común de los mortales, y tanto unos como otros nos llevamos trabajo a casa, en sus carpetas y en las cabezas. El espectáculo debe continuar siempre, y los fines de semana no son momento de descansar, como tampoco es momento de que pare nuestra función, y ahí están los juzgados de guardia para mantener viva la representación.

                Pero todo tiene un límite, y de vez en cuando hay que colgar la toga, física y mentalmente, para desconectar y cargar las pilas. Aunque no los tacones. Eso, nunca. O casi nunca, vaya, que juro que no duermo con tacones

                Nuestro teatro nunca cierra por vacaciones. Sus tablas están en continuo uso, porque siempre es preciso que haya alguien pendiente de las cosas urgentes, esos Juzgados de guardia que ya tuvieron su propio estreno (https://conmitogaymistacones.com/2014/11/28/juzgado-de-guardia-el-filon/), pero sus protagonistas necesitan de vez en cuando darse un kit kat, como en el anuncio. Porque es preciso.

                Mucho se han criticado los permisos de los funcionarios, llámense moscosos, días azules, canosos o como se quiera, y los de todos los que cobramos un sueldo con cargo al estado. Y buen recorte el que les pegó la temida tijera, como si por quitarnos días la crisis fuera a solucionarse. Y ya hemos podido comprobar que de eso nada y que, además, andan devolviendo algunos de los que nos arrebataron… Pero ésa es otra cuestión, claro.

                El caso es que una no es fiscal, ni juez, ni secretario, abogada, médico forense o funcionaria las 24 horas del día de los 365 días del año. Este es un trabajo, aunque sea algo más también, por lo que de vocación y servicio público lleva consigo. Pero hasta Superman se quita su capa y se convierte en Clark Kent, y nosotros no vamos a ser menos. Que cuando toca, toca.

                Y eso que lo que mucha gente ignora es que a veces esos días de asueto han de utilizarse para ponerse al día en esos deberes que nos llevamos a casa, o para estudiar esas leyes que reformaron y que no nos había dado tiempo a mirar, o para buscar jurisprudencia de uno u otro asunto.

                Pero algunas veces hay que desconectar. Atarse las manos si es necesario para no poner en marcha el ordenador, y confinar a algún rincón escondido los expedientes que nos acompañan hasta nuestro hogar. Y resistirse estoicamente si es preciso a los rayos luminosos que nos lanzan, como diciéndome “hazme caso, hazme caso”. Aunque usen la kriptonita. Hay que ser fuertes.

                Hay que enfrentarse a ellos y decirles que va a ser que no. Que hay que tomarse un respiro de vez en cuando. Y dedicarse a cosas que nada tengan que ver con Códigos, leyes y juicios. Salir a pasear, estar con la familia, leer un libro, irse de compras, ir al cine, tomar una cerveza con amigas… O vaguear repantingada en un sofá, un deporte de lo más recomendable en dosis moderadas. En fin, esas cosas necesarias que siempre van quedando a la cola.

                Así que hacedme caso y darle al Off de vez en cuando. Aunque eso no incluya dejar de visitar nuestro escenario. Yo estoy en ello… Pero, tranquilos, que no faltaré a mi cita con las tablas de nuestra función. Esa no me la pierdo.

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2 pensamientos en “Permisos: ¿desconexión?

  1. Pingback: Cumpleaños: una año de toga y tacones | Con mi toga y mis tacones

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