Mujeres togadas: tacones lejanos


DIA DE LA MUJER

                Como llega el Día de la Mujer, no podía dejar de hacer mi pequeño homenaje a todas las mujeres que vestimos toga, y también a aquellas que no la visten pero tienen su lugar en nuestro teatro, desde médicos forenses a funcionarias, desde personal de las oficinas de asistencia a empleadas de mantenimiento, desde policías a personal de seguridad, pasando por todas las que habitamos este planeta justicia.

                Nadie sabe mejor que nosotras eso de Cómo ser mujer y no morir en el intento, convertidas tantas y tantas veces en Mujeres al borde un ataque de nervios. Lo que ocurre desde que nos levantamos, pensando que Amanece, que no es poco, y dejando que se escuchen nuestros Tacones lejanos allá donde vamos, pensando en Lo que queda del día y yo con estos pelos.

                Aún no lo hemos conseguido. Estamos en ello pero aún no lo hemos conseguido. Hemos de convencernos de una vez por todas que nos debemos dar un respiro de vez en cuando, que el mundo va a seguir girando aunque alguna vez nos tumbemos en un sofá, y, sobre todo, que los hijos, y las lavadoras y la compra las pueden hacer otros. Que no somos superwoman empeñadas en demostrar al mundo que nuestra incorporación al mundo laboral no tiene que desmerecer un ápice de nuestra tarea de madres, hijas y heroínas a tiempo completo. Y que no pasa nada, pero nada de nada, si no llegamos a todo.

                Así que, como llega nuestro día, tomémonos un relax. Colguemos nuestras togas, nuestras batas, nuestros uniformes y cambiemos por una sola vez nuestros tacones por unas pantuflas y démonos un homenaje, con bata de guatiné si es preciso.

                Soy consciente de que antes deberemos hacernos una lobotomía transitoria que borre por un rato expedientes, trabajo pendiente, deberes de los niños, compra y actividades varias. Cojamos un libro –prohibido los jurídicos- o una revista, enchufemos la tele o el ordenador –prohibidos debates profundos ni enlaces cultos- y saboreemos un poco de tiempo libre. O, si lo preferimos, salgamos de compras, o de paseo, o sentémonos en una terraza a tomar una cervecita, o dos, como si no hubiera un mañana.

                Y tranquilas, que mañana va a llegar igual, y volveremos a subirnos a nuestros tacones, a ponernos nuestra toga y a comernos el mundo. Pero, como dijo Escarlata, mañana será otro día. Aunque yo prefiero el más castizo que nos quiten lo bailado.

                Así que, queridas compañeras de escenario, va por todas vosotras. Porque no nos repetimos todas las veces que deberíamos eso de “porque yo lo valgo”. Y lo valemos, vaya si lo valemos. Así que, a celebrar nuestro día, que una vez al año no hace daño

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5 pensamientos en “Mujeres togadas: tacones lejanos

  1. Feliz día mujeres.
    A todas las que vivimos el día a día diciendo a ver si mañana tengo un hueco,mientras nuestras uñas van como van,los pelos,parecidos y anulamos por enésima vez la clase de aquagym,por motivos ajenos y variados..
    A ver si esta noche al menos pillamos cañita y peli en sofá.

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