Admiración: lo que nunca decimos


         Los seres humanos somos los seres más protestontes que hay. Nos gusta tanto quejarnos que olvidamos eso que dice el refrán castizo: una de cal y otra de arena. El cine reproduce Mis quejas hacia Dios, hacia los hombres y hacia quien sea y pocas veces somos capaces de hacer públicos los Aplausos.

En nuestro teatro reproducimos este comportamiento como nadie. Nos quejamos del contrario, de compañeros y compañeras, de funcionarios y de quien se presente cuando mete la pata –o cuando creemos que la ha metido- pero pocas veces nos detenemos a agradecer una buena atención, un buen trabajo o un esfuerzo. Y no debería ser así.

Por eso hoy estoy dispuesta a remediar ese error y, aprovechando un caso mediático y un trabajo ejemplar, voy a manifestar abiertamente mi admiración a quien la merece. A pesar de que sé de buenísima tinta que le van a asaltar las ganas de asesinarme por hacerlo, porque es acérrima enemiga de cualquier tipo de notoriedad. Pero aquí estoy yo para contarlo. Porque también sé que es tan buena gente que seguro que me perdona, y lo que de veras sería imperdonable es quedarme callada.

Mi compañera Socorro Zaragozá –digo su nombre porque ha salido en toda la prensa y no descubro nada- es una fiscal de raza y vocación, de las que cada día hacen su trabajo y pelean porque la ilusión no se escape por la ventana del despacho junto con la impotencia por la falta de medios y la desesperación por todos esos trámites burocráticos que nos impiden dedicarnos a lo que realmente importa.  Más allá de exquisiteces jurídicas, de las que podría echar mano sin ningún problema, su objetivo es siempre proteger a las víctimas, a las más vulnerables. Es decir, dar voz a quienes no la tienen. Y eso es precisamente lo que ha hecho en ese juicio que todo al mundo ha seguido de uno u otro modo, el que ha tenido lugar en Valencia por la muerte de Marta Calvo y dos mujeres más, Arliene y Lady Marcela, además de por numerosos delitos sexuales respecto de ellas y muchas otras mujeres, hasta un total de treinta. Concluido con una condena por los treinta hechos como treinta soles.

Confieso que la idea no es del todo mía. Mi compañero Héctor a quien ya dediqué un estreno en su día, fue quien me sugirió que escribiera sobre ello y, aunque en principio me resistí por respectar los deseos de discreción de la protagonista, luego pensé que es algo que debería saberse. De hecho, decidí darle voz a él también, el fiscal más joven de nuestra fiscalía, para que cuente cómo lo ha vivido, ya que él asistió a varias de las sesiones del juicio. Estas son sus palabras.

Como fiscal de la última promoción, ver a  Socorro en todas las sesiones del maratoniano  juicio en las que pude colarme fue una auténtica lección del tipo de fiscal al que quiero llegar a ser algún día. Admiro sus ganas y su ilusión, Y sobre todo el trato tan humano que ha dado a las víctimas, personas tan vulnerables como son las prostitutas, y a las que ha defendido con tanto arrojo pero sin levantar la voz.

Pero, lejos de hacer corporativismo, también he decidido recabar las palabras de personas que hacen de la objetividad en la información su oficio. La prensa, tantas veces denostada en Toguilandia porque no nos gusta algo que han publicado, coincide plenamente con lo que digo. Y como de muestra vale un botón, aquí dejo las palabras de Loreto Ochando, veterana periodista de tribunales, actualmente en El Plural y La sexta, entre otros

  Conozco a Soco desde hace 15 años. Considerada una fiscal dura en Sala por la mayoría, es la persona más empática que he visto con una toga y unas puñetas. Sus palabras al principio del juicio de Marta Calvo humanizaron a las grandes olvidadas: las prostitutas. Esas mujeres de las que solo nos acordamos cuando cambia la Ley. Pero no nos fijamos en sus problemas, nos metemos con los políticos. Viendo los debates del Congreso una sólo puede pensar: más Socorros Zaragozá y menos mamarachos con traje. Gracias Soco por tu trabajo diario con las víctimas. Siempre estás detrás, pero aunque no quieras eres la sombra que nos cobija, que nos defiende y que nos representa. Gracias, gracias y mil veces gracias

Y no es la única. Teresa Domínguez, jefa de sucesos y tribunales del diario Levante y decana del periodismo de tribunales en Valencia, que no solo no se ha perdido una sesión sino que ha seguido el caso desde el minuto 0, nos dice:

No dudó en dar un paso al frente cuando a la Fiscalía le llegó, al principio de todo, que la abogada de la madre de Marta Calvo había pedido unir todas las causas en una. Iba a ser un trabajo ímprobo y único en una Fiscalía española. Un caso con jurado sin precedentes. No solo no miró a otro lado, sino que ha sido, durante el proceso y en el juicio, la voz y la defensa públicas de esas once mujeres (diez, al final) hasta liderar incluso la batida judicial contra el predador que elegía a sus víctimas como quien busca “piezas de caza perfectas”, ese acertado término acuñado por Socorro Zaragozá. Gracias, Soco, por mostrarle al mundo la especial vulnerabilidad de las mujeres prostituidas, por defender su dignidad y sus derechos y, sobre todo, por demostrar que todas las víctimas son iguales a los ojos de la ley. Por ser su voz y su protectora. De todas.

No obstante, quizás los testimonios más importantes sean los de nuestros jefes, en una carrera donde, como todo el mundo sabe, existe la jerarquía aunque, como el mundo no sabe, no es un problema sino en muchos casos un punto de apoyo.

Teresa Gisbert, Fiscal superior de la Comunidad Valenciana, también nos aporta su testimonio

Para mí es un orgullo que Socorro Zaragoza forme parte del Ministerio Fiscal, no solo porque, como tengo comprobado desde hace muchos años, es una magnífica profesional y de nuevo se ha evidenciado durante las largas sesiones del juicio, si no porque además representa perfectamente lo que constituye la esencia y es un sello de l@s fiscales, la defensa de la víctimas y la empatía con ellas como Soco, de nuevo, ha puesto de manifiesto con su actuación.

Y, como no podía ser de otro modo, también nuestro jefe directo, José Ortiz, Fiscal jefe de la Fiscalía provincial de Valencia, hace otro tanto.

La Fiscal Socorro Zaragozá, adscrita a la Sección de Violencia de Género, de Protección de Víctimas y a la Sección de Jurado, asumió de forma voluntaria las diversas causas. Tras estudiar detenidamente su estado y elementos de prueba procedió a su acumulación asumiendo personalmente la actuación ante el Tribunal del Jurado. Lejos de buscar un protagonismo mediático y, solo guiada por su profesionalidad, rigor y buen hacer, actuó con un único referente, el estricto respeto a la legalidad y a la defensa del interés público, especialmente el de las víctimas. El resultado final no puede ser sino  la más completa satisfacción del deber cumplido

Aunque probablemente la mejor manera de conocer el trabajo de alguien es preguntar a quienes comparten su día a día. A este respecto, las palabras de Angeles Martínez Marzal, compañera de ella y mía en la sección de violencia sobre la mujer, dicen a la perfección algo que es compartido.

Cuando propios y extraños valoran el trabajo de un fiscal, resulta frecuente que sólo cuente el resultado, sea este el que sea. 

Sin embargo, los compañeros de profesión vemos otra realidad muy distinta. La que empuja a un fiscal, que por lo común debe trabajar con un asunto muy complicado, a dejar al lado otras oportunidades profesionales, a tener que hacer cambios de servicios con otros compañeros, y a postergar su vida familiar y personal, para conseguir  atender al procedimiento del que se ocupa. Si además de todo ello, la fiscal desempeña su trabajo con decisión, buen ánimo, sin que sus obligaciones laborales diarias no queden desasistidas, y agradeciendo de continuo el apoyo que los demás le prestan, entonces nos tenemos que quitar el sombrero y sentir mucho orgullo hacia nuestra compañera. Un orgullo muy sano que mantenemos con firmeza, a pesar de encontrarnos en tiempos difíciles para nuestra profesión

Y otro tanto podemos decir de las de Pilar Tomás, que también estuvo en la sección con nosotras aunque actualmente encabeza la sección de lo contencioso y laboral

Admiración a mi amiga y compañera ¿por ? Dirían mis hijas .

Por ser como es , valiente , arriesgada y trabajadora . 

En su actuación diaria revela que la protección a la víctimas supera el mimetismo de la indemnización ,consigue restaurar la dignidad dañada y pérdida en los supuestos graves y más aún que esa dignidad sea reestablecida cuando la víctima ha fallecido .

Un abrazo amiga

Por último, no quiero cerrar el telón sin explicar a quienes no conocen la figura del Ministerio Fiscal unas cuantas cosas. Cuando llevamos un asunto de importancia como este, posiblemente el jurado más largo y complejo en número de cuestiones que se ha celebrado, no es nuestro único trabajo. Durante toda la instrucción de la causa, que no es poca cosa, simultaneamos con el juzgado al que estamos adscritas sin ningún tipo de exención. Solo nos suplen mientras la celebración y a la vuelta encontramos de nuevo el papel de nuestro juzgado esperándonos. Es algo duro, que no todo el mundo sabe. Nada que ver, por descontado, con ese fiscal de las películas centrado en un único asunto y con una pléyade de adjuntos para ayudarle. Qué más quisiéramos. Por eso tiene especial mérito el conocimiento de un asunto como este que, además, asumió de modo voluntario y sin protesta alguna.

Y hasta aquí este estreno. Espero estar presente en el siguiente, si mi amiga y compañera no ha acabado conmigo después de dedicarle este post y, por supuesto, el aplauso. Yo a partir de ahora no hago otra cosa cada vez que me preguntan a qué me dedico, saco pecho y digo con orgullo “soy fiscal, como mi amiga Socorro”.

1 comentario en “Admiración: lo que nunca decimos

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