Geometría: qué forma tienen


Parece que no, pero desde la niñez nos vemos abocados a ver formas geométricas por todas partes, empezando por esos bloques con la que jugamos cuando somos niños o Las niñas. Son tan importantes, que su estudio dio lugar a la carrera espacial, en una labor silenciada protagonizada por mujeres cuya historia rescató el cine en Figuras geométricas. Y no era para menos.

              En nuestro teatro la geometría tiene poco que ver, aunque, como en la vida, a poco que nos fijemos aparece. Veámoslo si no.

              Hablemos en primer lugar de los círculos Es difícil pensar en un círculo en un expediente judicial, pero, si nos exprimimos bien el cerebro -con un exprimidor circular para las frutas tan circulares como las naranjas, claro está- seguro que encontramos. Y, efectivamente, forma de círculo tienen los CD con los que se graban – ¿o se grababan? – las actuaciones, y también es el soporte sonde nos aportan en muchas ocasiones la prueba, sobre todo si es de carácter audiovisual. Por supuesto, con el permiso de los programas informáticos.

              Aunque si de círculos hablamos, siempre recuerdo algo que no sé si es una anécdota o una leyenda urbana, pero tiene su gracia. La cosa es que cuando se le pidió a que estaba encargado del correo -entonces, postal- que enviara una circular de la Fiscal General del Estado a todos los miembros de la carrera fiscal, dijo que no podía hacerlo. Y la razón que alegó no fue otra que la de que no había encontrado sobres redondos. Casi nada.

              Si de cuadrados hablamos, la cosa tampoco es fácil. Aunque una se pone a pensar y al final sale. Y cuadrados eran, sin duda, los disquetes antiguos de los primeros ordenadores, esos de los que las nuevas generaciones no habrán oído ni hablar. Pero tampoco está de más recordarlo. También de estos tengo una anécdota, pero en este caso no dudo de su veracidad porque la presencié. Y es que mi entonces jefe, poco o nada familiarizado con la informática, nos dijo en una Junta de fiscales que para tener la información debíamos tener un casquete. Ni que decir tiene que las risas fueron imposibles de contener. Y no era para menos.

              Si pensamos en triángulos, tampoco está la cosa fácil, y, aunque bastaría para encontrar uno con doblar cualquiera de los folios que todavía utilizamos, o una de nuestras carpetillas, podemos recurrir a la metáfora para localizarlos. Y es que la organización de nuestras carreras siempre se representa como una pirámide, aunque en realidad sea un triángulo, ya que no escribimos -de momento- más que en dos dimensiones.

              Lo de los rectángulos ya es otra cosa. Rectangulares con los folios, carpetas y carpetillas y cualquier documento en papel que se incorpore a autos. Y no solo mientras el papel siga existiendo, sino también en la vía digital, porque los documentos que se reproducen en nuestras pantallas también tienen forma rectangular. Reales como la vida misma.

              Sin embargo, por más que me exprima el cerebro, no doy con nada que tenga forma de rombo, de trapecio o de trapezoide, como no sea alguna pastilla Juanola de las de toda la vida que nos tomemos para aclarar la garganta ante de informar en juicio. Y aun más complicado es encontrar pentágonos, hexágonos u octógonos, como no sea en algunas de las baldosas con que se construyen o se reconstruyen nuestras sedes judiciales.

              Ahora bien, en los adminículos de papelería que todavía usamos también hay formas geométricas. Las gomas que unes carpetas o documentos son líneas rectas o curvas que, además, pueden adoptar la forma que se quiera. Las gomas de borrar suelen ser cuadradas o con forma de paralelogramo, y los bolis bic de toda la vida tienen un cuerpo de forma hexagonal. Por su parte, los clips dibujan un arco y en cuanto a los posits, pueden adoptar tantas formas como queramos o como podamos, que siguen siendo nuestra joya de la corona.

              Y con esto termino este juego en que ha consistido el estreno de hoy, que no sé si os habrá dejado a cuadros o a lunares. Sea como sea, no olvidemos el aplauso. Y hoy lo dedico a quine me lee cada día, cada semana o cuando puede. Porque sin lectores no vale la pena escribir.

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