
Si continuamos con los refranes, no podemos olvidar que no hay dos sin tres. Y el tres el protagonista de muchos series. Pensemos en las Supernenas o en Las tres mellizas, sin ir más lejos.
En nuestro teatro, mientras, seguimos con nuestra interpretación toguitaconada. Y ya vamos por la tercera parte, que aun hay tela que cortar. Y refranes que destripar, claro
–de tal palo , tal astilla. Se pue aplicar l las sagas de juristas que puebln Toguilandia, un fenómenos que se da en cualquier profesión
–cada loco, con su tema, Es como arrimar el ascua a ti sardina, es decir, que si sabes de un tema, siempre intentarás llevar las cosas por esa vía
–a la tercera va la vencida. A veces pasa y a veces no, pero podría aludir a la triple instancia. Lo que la Audiencia y el TSJ no te dieron, te lo da el TS
–cada oveja con su pareja, perfectamente entendible para los casos de inhibición a otro juzgado porque ya conoce del caso o tiene antecedentes
–el que calla otorga, que vale para el demandado en el ámbito civil en rebeldía que puede ser tenido por confeso. A veces, en el orden penal, podría tener que ver con el derecho a no declarar, aunque no puede considerarse como una confesión
– el que ríe el último ríe mejor. Obviamente, es el caso de quien perdió en instancia y gana en vía de recurso
–el hábito no hace al monje. O, lo que es lo mismo, ponerte una toga con escudo no te convierte en juez o fiscal.
-a palabras necias, oídos sordos. Muy recomendable para todas las tonterías que se llegan a oír sobre Toguilandia de opinólogos varios
–del dicho al hecho, hay un gran trecho. Obviamente, lo podemos relacionar con con la prueba en el proceso. Una cosa es lo que se dice u otra lo que resulta probado
–Dios aprieta pero no ahoga. Es el consuelo de quienes no han visto satisfecha su pretensión
– cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Es el complemente del anterior. En psicología lo llamarían resiliencia
–donde fueres, haz lo que vieres. Esto me valió mucho en mis primeros tiempos para saber dónde sentarme en sala, porque en cada juzgado y tribunal tenían unas costumbres
–cada maestrico tiene su librico. Parecido al anterior, es un buen consejo saber con antelación que costumbres tiene en cada juzgado para no meter la pata.
–tirar la piedra y esconder la mano. Es, exactamente, lo que pretenden la mayoría de delincuentes.
–zapatero a tus zapatos. O, lo que es lo mismo, no invadas la jurisdicción de los demás ni te inmiscuyas en el trabajo ajeno
–obras son amores y no buenas razones, aplicable a quines presumen mucho de boquilla y a la hora de la verda, nada de nada
–en la variedad está el gusto. Valdría a la hora de escoger jurisdicción, pero no siempre estamos en condiciones de escoger
Y con esto terminamos con la tercera entrega. Pero aún queda metralla, que refranes hay para todos los gustos, y para gustos, los colores. Así que si hay aplauso habrá cuarta parte. ¿Me lo dais?