
A pesar de que el mundo del cine ha discriminado mucho a las mujeres, son muchas las películas con protagonistas femeninas, individuales o colectivas, sean Mujercitas o Princesas, estén Solas o quieran Volver, sean Superwoman, 10 La mujer perfecta o La mujer de rojo. Y muchas, muchas más.
En nuestro teatro las mujeres cada vez somos más. Atrás quedó ese tiempo en el que no nos dejaban acceder a la carrera judicial ni a la fiscal o en el que ser abogada era ser una rara avis.
Pero hoy, en vísperas del 8 de marzo, ¿podemos decir que hemos avanzado tanto como debiéramos? Es más, ¿podemos decir que hemos avanzado? ¿o tal vez nos hemos estancado, incluso retrocedido? Pues habrá que hacer balance.
En los estrenos de pasados años por el día de la mujer, hemos hablado de las pioneras , de ese humo morado que dio lugar al color característico de las celebraciones de la mujer, de la situación de las mujeres en la justicia y de muchas cosas más. Pero hoy toca echar la vista atrás y ponernos luego delante de un espejo para contestar. Y tal vez no nos guste la respuesta.
Empezando por lo positivo, podemos afirmar que por fin tenemos una mujer presidiendo el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo, y que ya habido 3 mujeres Fiscales Generales del Estado. Pero no echemos las campañas al vuelo, porque el número de mujeres que presiden Tribunales Superiores de Justicia en la actualidad es un triste 1, tras la jubilación de la presidenta valenciana, que durante mucho tiempo fue la única y luego compartió el hecho de ser la única representante femenina con su compañera extremeña, que ahora queda Sola ante de peligro. Y esto no dice nada bueno del avance de la igualdad, por más que en la carrera fiscal los números sean un poco mejores. En lo que a la Abogacía respecta, la cosa no es mucho mejor, porque la única presidenta que ha ostentado el cargo de presidenta del Consejo General de la Abogacía ya ha sido sustituida por un hombre, y hombres son también la mayoría de decanos
Pero la igualdad no se reduce a la mera estadística, por más que sea importante. Y probablemente el mayor indicador venga dado por la posibilidad de que las mujeres profesionales contemos con normas sobre corresponsabilidad -que no conciliación- que nos permitan tener las mimas posibilidades que nuestros compañeros varones. Y eso, que cada día está mejor para quienes cobramos un sueldo del Estado, quiebra por completo cuando de mujeres abogadas se trata. Todavía queda un largo camino a recorrer en ese sentido.
Si echamos un vistazo a la evolución legislativa, cada día hay más leyes feministas, desde que la ley integral de violencia de género en 2004 y la ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres en 2007 abrieron un camino que convirtió a nuestro país en un referente legislativo en todo el mundo en materia de igualdad. Su último hito ha sido la llamada ley del solo sí es sí que, aunque fue muy denostada por sus problemas de técnica que motivaron revisiones no deseadas, tenía y tiene aspectos muy positivos en la protección de las mujeres, que van mucho más allá del Derecho Penal. También la nueva ley de eficiencia procesal contiene disposiciones para proteger a las víctimas de violencia de género fuera de la pareja o expareja, pero habrá que ver cómo es su puesta en práctica, porque sin medios corremos el riesgo de que produzca el efecto contrario al pretendido, y suponga retraso y caos para las víctimas. Ojalá me equivoque,
No obstante, hay algo que me preocupa enormemente. Igual es cosa mía, pero cada día encuentro más desidia en lo que a la jurisdicción de violencia sobre la mujer se refiere, por no hablar de que una abrumadora mayoría de titulares de juzgados de violencia sobre mujer, fiscales o lajs que sirven en tales juzgados son mujeres. ¿Por qué será?
Así que aquí lo dejo. Que cada cual responsa a las preguntas que he formulado El aplauso será para quien cada día demuestra que de verdad cree en un mundo donde seamos cada vez más iguales