1, 2, 3 responda otra vez: homenaje a Mayra


                En estos días nos llegaba la triste noticia del fallecimiento de Mayra Gómez Kemp, mujer pionera y polifacética donde las haya, pero que para toda una generación -o varias- fue la compañera de nuestras noches de viernes. Mayra se asomaba a las pantallas mientras sonaba la supuesta voz de la calabaza Ruperta -que en realidad era la del propio Chicho Ibáñez Serrador, el director- y nos alegraba aquel día, siempre preludio del fin de semana. Poque el concurso 1,2,3 responda otra vez fue el símbolo de toda una época, y Mayra lo encarnaba como nadie, dicho sea con permiso del anterior presentador, Kiko Ledgard, y los que le sucedieron.

                En nuestro teatro, seguro que gran parte de quienes representamos cada día nuestros papeles principales o secundarios, recordamos aquel concurso de televisión, que se emitía en los tiempos en que solo había un canal -o dos, con la UHF, que no llegaba a todas partes- e Internet ni estaba ni se le esperaba. Y es por eso por lo que, desde Con mi toga y Mis Tacones queríamos brindarle un homenaje -no digo “tributo” porque en castellano, y más aún en Derecho, eso es un impuesto-, aunque en clave jurídica, como es nuestra costumbre., al programa y a Mayra Gómez Kemp, su presentadora. La primera mujer que consiguió conducir un concurso en prime time, y no solo en España. Ahí es nada.

                Pero más que hacer un panegírico de la presentadora, hoy quería proponer un juego, Jugar con ella en clave toguitaconada. Y a ello voy. Antes explicaré que el concurso se llamaba así porque consistía en tres partes. La primera, la de las peguntas: la segunda, la de la prueba de eliminación, y la tercera, la de la subasta, donde los concursantes podían llevarse lo mejor o lo peor. Lo mejor, entonces, era el coche o el apartamento en Torrevieja. Lo peor, por supuesto, la calabaza Ruperta, aunque a veces traía sorpresas.

                Así que vamos allá. En nuestro plató imaginario hay tres parejas que han de responder preguntas. Entonces, eran parejas mixtas formadas por matrimonio, novios, amigos o mujeres y hombres con cualquier otro parentesco. Ahora, por descontado, las parejas podrán ser matrimonios del mismo sexo, parejas de hecho o, ahora como entonces “amigos y residentes en Madrid”.

                Un ejemplo de preguntas toguitaconadas sería el siguiente. A la primera pareja le podríamos preguntar por delitos que hoy en día no existen en el Código Penal. Y podrían dar respuestas, a x pesetas cada una, tales como el escándalo público, la homosexualidad, el adulterio o el infanticidio, aunque en este último caso las Tacañonas tendrían que explicar que el delito tal como estaba concebido -matar al recién nacido para ocultar la deshonra por parte de su madre-, aunque matar a un niño sea delictivo hoy y siempre.

                A la segunda pareja le podríamos preguntar por el nombre de órganos jurisdiccionales, y contestarían cosas como el Tribuna Supremo, la Audiencia Nacional, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid o el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Requena, pero, al citar el Tribunal Constitucional, las Tacañonas tocarían su bocina explicando que, aunque se llama “tribunal” y a sus miembros “magistrados”, no ejerce funciones jurisdiccionales.

                Para acabar, la tercera pareja, podría ser preguntada sobre el nombre de delitos regulados hoy en el Código Penal, por ejemplo, el robo. Tras repetir el ejemplo, el concursante dice “delitos de odio” y fracasa estrepitosamente, porque las Tacañonas se ponen a tocar su campana como locas. Y es que ese nombre no está incluido en el Código Penal, aunque se regulen tipos penales que conocemos por tales, fundamentalmente los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas garantizadas por la Constitución.

                De modo que sería la primera pareja la que gana, y repite la semana siguiente, y las otras dos las que pasan a la segunda parte, la de las pruebas de eliminación que proporcionan el pasaporte a la última fase, la de la subasta, que nada tiene que ver, por cierto, con nuestros procedimientos de ejecución

                Entre las pruebas a realizar, se me ocurren algunas muy propias de nuestro teatro, como conseguir salir de calabozos en determinados juzgados, o incluso encontrarlos; realizar dos o más señalamientos simultáneamente; conseguir hacer un informe con tiempo limitado y decir todo lo que se quiere decir; sobrevivir con la toga puesta a una sala a cuarenta grados sin aire acondicionado o conseguir abrir todas las notificaciones simultáneas de Lexnet sin entrar en pánico o tener un ataque de ansiedad. Como en circo, el más difícil todavía. Y si mientras nos canta Bigote Arrocet lo e “Mayrucha, cha cha cha”, mejor que mejor.

                Pero una vez la aguerrida pareja de concursantes supera las pruebas, pasamos a la subasta. Y ahí, el premio Toguitaconado no se hace esperar. Una sentencia conforme con condena en costas es algo así como el apartamento de Torrevieja- Una resolución totalmente contraria a todas nuestras peticiones sería la Ruperta toguitaconada. Vade retro.

                Y hasta aquí puedo leer, como diría la propia Mayra. Para ella va el aplauso de hoy. Ojalá lo reciba allá donde esté.

Y una vez más, la ovación extra para @madebycarol y su preciosa ilustración

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