Figuras jurídicas: derecho y torcido


 

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Cada profesión tiene sus propias especialidades, esas cosas que solo entienden quienes pertenecen a ella y que sirven, o deberían  servir, como medio y no como fin en sí mismo. Si en el cine nos hablan de La noche americana o de Los especialistas, tiene un significado diferente del común. El problema viene cuando quienes no entienden de la materia fingen entenderla y presumen de ello, quedando muchas veces, en el más absoluto de los ridículos. No todos tenemos acceso a ser Figuras ocultas.

     En nuestro teatro hay, como en pocos ámbitos, materias y jerga propia. Pero, a diferencia de lo que ocurre con otros campos, parece que todo el mundo tiene un jurista dentro que pugna por salir y enseñar al mundo todo lo que usted no sabía sobre cuñadismo y nunca se atrevió a preguntar. Eso sí, tenemos el dudoso honor de compartir con alguna otra profesión esa característica: también todo el mundo tiene un médico o un seleccionador nacional de fútbol y opinan sobre ello sin ningún empacho en tertulias y magazinnes. Nadie se atreve, sin embargo, a hablar de Física cuántica o Biología molecular, aunque igual cualquier día después de una tanda de capítulos de Big Bang Theory alguien nos da la sorpresa. Cruzaremos los dedos para que así no sea.

Lo bien cierto es que, aunque ya hemos dedicado sendos estrenos al cuñadismo , en sus versiones analógica y digital , el Derecho es una cuestión de tracto sucesivo y continúan surgiendo los ejemplos uno tras otro. Sin ir más lejos, en esto mismo, que no hace mucho me contaban de un señor que fue al abogado hecho un lío con la inscripción de la finca que había heredado de su tío que, según decía, le habían denegado por no tener un tractor sucesivo. El pobre hombre decía que tenía una mula mecánica, pero que no le daban las cosas para tener su propio tractor.

Y es que como hablamos raro, pues si no lo explicamos la gente entiende lo que entiende y cuenta como cuenta. Así, el otro día, una víctima me explicaba muy seria en un juicio que la discusión empezó porque su pareja quería que ella, que tenía un ático monísimo en muy buena zona, le dejara el piso en su fruto. Y claro está, a ella no le parecía bien. No se pude ir dejando pisos en su fruto cono si una se hubiera caído de un guindo y se dispusiera a montar una frutería

Por su parte, una forense me contaba que una vez se le enfrentó la familia de un difunto porque no acababan con eso de la autopsia y no podían celebrar la misa de cuerpo en su punto. Prefiero ni imaginar cual será el punto ideal para un difunto, así que ahí lo dejo.

A veces además, la gente pretende ponerse pedante y dar nombres complicados a las cosas aparentemente sencillas. Ese es el caso de quien, para explicar que el juicio se había suspendido, habló nada menos que de pleitus interruptus ante la estupefacción de quines estábamos escuchando, que nos quedamos, claro está estupefactus. Tal como lo cuento.

Hay otra voces, por su parte, que dan lugar a la confusión si no se explican bien. Ya conté una vez lo que se enfadó un demandante cuando le hicieron pasar a la voz de “que pase el actor”, e indignado aclaró que no era actor, sino albañil. Pues bien,, algo parecido le pasó a una señora que quería impedir que su vecino pasara por en medio de su casa como había hecho toda la vida, cuando la abogada le explicó que era difícil impedirlo porque tenía una servidumbre. La señora, abanico en mano y dándose golpesde pecho dijo que “sierva loserá usted, que yo solo sirvo a mi familia”. Faltaría más.

Para acabar por hoy, hablaré de una medida cautelar que me tiene hablando sola. El auto de acercamiento al que ya me referí en un estreno, y al que una compañera alude como la medida cautelar del amor. Bonito ¿eh?. Se ve que, después de los hechos, las partes habían tomado la relación y estaban, según dijeron, a partir un peñón. Lo que no sé si sería el de Gibraltar o algún otro más nuestro,como el de Ifach, y menos aun cómo se las compondrían para partirlo. Pero permanecer´´e atenta para próximos estrenos por si las moscas. O, mejor dicho, por si los peñones.

Tal vez por eso se leen las cosas que se leen en algunos atestados. Una compañera guarda como oro en paño -no es para menos- uno que habla de una sustancia blanquecina y viscosa procedente, seguramente, de una cópula forniciaria. Poesía pura en su mejor expresión. Gracias por compartirlo, mi vida ya no volverá a ser la misma.

Así que hoy el aplauso lo daré a quienes me han ayudado con sus experiencias para hacer este estreno, que no sé que sería de este teatro sin todas estas aportaciones. Y uno extra, una vez más, para @madebycarol, que siempre mejora todo con sus ilustraciones.

 

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